UBS: acuerdo petrolero con Venezuela es estratégicamente significativo pero es improbable que mueva los precios del crudo; el estrecho de Ormuz sigue siendo el factor clave
Puntos clave
- •UBS considera que las evoluciones en torno al estrecho de Ormuz, y no el acuerdo con Venezuela, siguen siendo el principal impulsor de los precios del petróleo a corto plazo.
- •El acuerdo de 25 años entre Estados Unidos y Venezuela abarca 17 campos petroleros con más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas y busca una producción superior a 1,5 millones de barriles diarios con más de 100.000 millones de dólares de inversión privada.
- •Venezuela produce actualmente unos 1,12 millones de barriles diarios, y UBS señala que reconstruir la capacidad desde esa base tan baja requiere inversión considerable, experiencia técnica y un entorno operativo estable.
- •Aún no se ha publicado ningún acuerdo, decreto o contrato formal, lo que deja incierta la durabilidad legal y política del acuerdo, incluidos posibles desafíos y dudas sobre la aprobación del Congreso de Estados Unidos.
- •UBS proyecta el crudo Brent en aproximadamente 85 dólares por barril para diciembre de 2026, mantiene una visión Neutral sobre las acciones energéticas estadounidenses y prefiere una exposición selectiva a los servicios petroleros.

Analistas de UBS señalan que el acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela, anunciado la semana pasada, es estratégicamente significativo pero es improbable que mueva de manera sustancial los precios del crudo a corto plazo, y sostienen que las evoluciones en torno al estrecho de Ormuz siguen siendo la fuerza dominante que marca la dirección del mercado petrolero, según una nota del banco.
El presidente Trump anunció el acuerdo el viernes pasado por la noche, otorgando a empresas estadounidenses un papel protagónico en el desarrollo de 17 campos petroleros venezolanos que contienen más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas. La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, indicó que el acuerdo de 25 años busca una producción superior a 1,5 millones de barriles diarios y requeriría más de 100.000 millones de dólares de inversión del sector privado, subrayando que preservaría la propiedad y soberanía venezolana sobre sus recursos. Trump también ha señalado que la producción futura venezolana podría ayudar a reponer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, actualmente en su nivel más bajo en 44 años, aunque UBS observa que el mecanismo práctico para hacerlo sigue siendo poco claro debido a las diferencias en la calidad del crudo y los requisitos de almacenamiento entre los petróleos de ambos países.
El mensaje central del banco es de gestión de expectativas: el acuerdo con Venezuela acapara titulares, pero Ormuz sigue siendo la variable que realmente determina el precio marginal del petróleo, dado que históricamente cerca de una quinta parte del comercio petrolero mundial pasaba por el estrecho y UBS ve margen para una mayor escalada a medida que aumenta la presión de las sanciones estadounidenses. Ese encuadre desaconseja interpretar el anuncio sobre Venezuela como una señal bajista de oferta para el crudo a corto plazo, dado que las propias cifras de UBS muestran que la producción venezolana solo ha aumentado entre 100.000 y 200.000 barriles diarios este año, pese a que el país posee las mayores reservas probadas del mundo.
Tres razones por las que el impacto a corto plazo será limitado
UBS sostiene que el impacto del acuerdo en los mercados a corto plazo será limitado por varias razones.
Primero, la disrupción en Ormuz sigue dominando la dinámica de precios. Aproximadamente una quinta parte del comercio petrolero mundial pasaba por el estrecho antes del conflicto actual, lo que hace que cualquier amenaza a esos flujos tenga consecuencias inmediatas en los precios, independientemente de los desarrollos de oferta a más largo plazo en otras regiones. El banco también advirtió que la creciente campaña de sanciones del Tesoro de Estados Unidos contra Irán, que ya ha alcanzado a un banco y se prevé que se amplíe en las próximas semanas, conlleva su propio riesgo de provocar una nueva retaliación iraní contra la infraestructura energética y el transporte marítimo del Golfo. El crudo Brent subió más de 2% el lunes después de que fuerzas estadounidenses atacaran dos lanzacohetes iraníes en la isla de Larak, con la retaliación de los Guardias Revolucionarios de Irán contra fuerzas estadounidenses en Jordania, lo que subraya cuán directamente los acontecimientos en el Golfo siguen impulsando las oscilaciones de precios.
Segundo, Venezuela enfrenta un importante desafío operativo. El país produce actualmente unos 1,12 millones de barriles diarios pese a poseer las mayores reservas probadas del mundo, una brecha que el banco atribuye a años de subinversión, sanciones, deterioro de la infraestructura y apagones. Ese nivel de producción está muy por debajo de los aproximadamente 3 millones de barriles diarios que Venezuela producía a fines de los años noventa antes de su prolongado declive, lo que subraya la distancia entre la capacidad actual y la meta del acuerdo. La producción solo ha aumentado entre 100.000 y 200.000 barriles diarios desde comienzos de año, lo que, según UBS, ilustra lo difícil que será reconstruir la capacidad desde una base tan baja, pues se requiere inversión a gran escala, experiencia técnica, nueva infraestructura de transporte y un entorno operativo estable antes de que se materialice cualquier aumento sustancial de la producción.
Tercero, la durabilidad legal y política del acuerdo es incierta. Todavía no se ha publicado ningún acuerdo, decreto o contrato formal, y no está claro cómo encaja el arreglo dentro de la legislación venezolana ni cómo podrían tratarlo gobiernos futuros en cualquiera de los dos países. UBS sugiere que el acuerdo podría estructurarse para evitar la necesidad de aprobación del Congreso de Estados Unidos, una consideración que podría cobrar mayor relevancia si los demócratas recuperan el control de alguna de las cámaras en las elecciones de medio término de noviembre, y advierte que no pueden descartarse desafíos legales. El banco señaló que la escala de inversión privada que el acuerdo finalmente atraiga probablemente dependerá de qué tan estable resulte ese marco legal y político, y añadió que una señal útil a corto plazo será cuánto capital atraiga la oportunidad venezolana en comparación con proyectos competidores en otras partes de América que conllevan menor riesgo político y de ejecución.
Perspectivas
En conjunto, UBS afirmó que espera poco impacto inmediato en los precios del crudo o de la gasolina en Estados Unidos a raíz del anuncio sobre Venezuela, y que el conflicto entre Estados Unidos e Irán, los niveles de tránsito por el estrecho de Ormuz y la trayectoria más amplia de la demanda global de energía siguen siendo los factores clave a observar.
El banco proyecta el crudo Brent en torno a 85 dólares por barril para diciembre de 2026, con riesgo al alza a corto plazo si el conflicto entre Estados Unidos e Irán se reescala aún más, y señaló que continúa viendo valor en la exposición amplia a materias primas tanto como potencial fuente de retornos como diversificador de cartera en periodos de estrés geopolítico e incertidumbre inflacionaria.
En acciones, UBS mantiene una opinión Neutral sobre el sector energético de Estados Unidos tras su sólido desempeño del año impulsado por las ganancias en crudo y refinación, y prefiere una exposición selectiva a los servicios petroleros por encima de la exposición al sector en general, que espera se beneficie del creciente gasto internacional durante los próximos años.