Serie editorial del Philadelphia Inquirer pide el impeachment y la condena de Trump
Puntos clave
- •El abogado y columnista Michael Coard escribió el comentario central del paquete editorial de The Philadelphia Inquirer, presentando al menos 12 fundamentos constitucionales para el impeachment y la condena del presidente Trump.
- •El caso de Coard se basa en el Artículo II, Sección 4, bajo el cual una mayoría simple de la Cámara puede aprobar el impeachment, mientras que la condena del Senado requiere dos tercios de los miembros presentes.
- •La serie más amplia incluye la afirmación del historiador Allan Lichtman de que la aceptación por parte de Trump de un avión de 400 millones de dólares de la familia real catarí vulnera la cláusula de emolumentos extranjeros del Artículo I, Sección 9.
- •La analista legal Barbara McQuade advierte sobre tácticas antidemocráticas de hombre fuerte orientadas a debilitar el Departamento de Justicia, mientras que Ralph Nader y Bruce Fein sostienen que la Declaración de Independencia y la Constitución quedaron con soporte vital durante el segundo mandato de Trump.
- •La serie señala que la Cámara sometió a Trump a impeachment dos veces, en 2019 y 2021, sin que el Senado alcanzara la condena en ninguna de las dos, y advierte que una mayor inacción del Congreso establecería que las reglas fundacionales de la democracia estadounidense no son aplicables.

The Philadelphia Inquirer ha publicado un paquete editorial coordinado de varias partes que llama explícitamente al impeachment y la condena del presidente Donald Trump. En el centro de la campaña se encuentra un comentario del destacado abogado y columnista Michael Coard, quien sostiene que esperar a los próximos ciclos electorales ya no es una opción viable para salvaguardar la república.
La pieza de Coard, titulada “The Case for Impeachment: (At least) 12 reasons why Trump must be impeached — and convicted”, deja de lado la cautela política que suele rodear al último recurso constitucional. Su premisa central es contundente: “Impeachment is essential because democracy cannot always depend upon the goodness of the American people.”
En lugar de apoyarse en agravios partidistas genéricos, Coard fundamenta su argumento en el Artículo II, Sección 4 de la Constitución de Estados Unidos, que ordena la destitución del cargo tras una condena por “high Crimes and Misdemeanors” (graves delitos y faltas). Los mecanismos constitucionales establecen por diseño una barra alta: una mayoría simple de la Cámara de Representantes puede aprobar el impeachment, mientras que la condena en el Senado requiere los votos de dos tercios de los miembros presentes. Invocando precedentes históricos y la filosofía fundacional de los redactores de la Constitución, Coard construye un meticuloso marco de 12 puntos que describe lo que él califica como una vulneración sin precedentes del estado de derecho.
Al construir su tesis, Coard se apoya en doctrina legal consolidada, tomando ideas de expertos constitucionales como Michael J. Gerhardt, autor de The Law of Presidential Impeachment. Desde esta perspectiva, recuerda a los lectores que los padres fundadores entendían los “high crimes” no solo como violaciones de la ley, sino como abusos políticos sistémicos que socavan al propio gobierno.
La advertencia de Coard no está aislada. Es el eje de una campaña más amplia y integral de The Philadelphia Inquirer Editorial Board, que reúne a destacados juristas, historiadores y defensores políticos. Dado que un comité editorial habla en nombre de la publicación y no de sus reporteros, el paquete funciona como la voz institucional del periódico, con colaboraciones firmadas como el comentario de Coard que refuerzan el llamado. El proyecto coordinado detalla una extensa lista de presuntas violaciones constitucionales, entre ellas:
- Emolumentos extranjeros: El historiador Allan J. Lichtman contribuyó con una pieza mordaz sobre la aceptación por parte de Trump de un avión de 400 millones de dólares de la familia real catarí, calificándola como una violación directa de la cláusula de emolumentos extranjeros, la disposición del Artículo I, Sección 9 de la Constitución que prohíbe a los funcionarios federales aceptar regalos o pagos de estados extranjeros sin el consentimiento del Congreso.
- Subversión de las normas democráticas: La analista legal Barbara McQuade alertó sobre el despliegue continuo por parte de Trump de tácticas antidemocráticas de “hombre fuerte” diseñadas explícitamente para debilitar el Departamento de Justicia.
- Desborde de ilegalidad: Los defensores políticos Ralph Nader y Bruce Fein coescribieron una contribución mordaz a la serie, advirtiendo que el segundo mandato de Trump ha dejado efect la Declaración de Independencia y la Constitución con “soporte vital”.
La urgencia general que une el comentario de Coard con el resto de la serie del Inquirer es la constatación colectiva de que los frenos democráticos tradicionales están fallando. El argumento central de Coard gira en torno a la idea de que las urnas solas no pueden reparar el daño estructural profundo a la democracia cuando un líder trabaja activamente para desmantelar los mecanismos del voto limpio.
Al exigir una intervención inmediata del Congreso, Coard pone la carga directamente sobre los legisladores actuales para que encuentren valor. La historia enmarca la dificultad de esa exigencia: ningún presidente de Estados Unidos ha sido destituido del cargo mediante una condena del Senado, y la Cámara sometió a Trump a impeachment dos veces durante su primer mandato —en 2019 y 2021— quedando el Senado ambas veces corto de los dos tercios de votos necesarios. Si el Congreso se niega a utilizar sus poderes constitucionales explícitos de destitución, advierte la pieza, se establecería un peligroso precedente moderno: que las reglas fundacionales de la democracia estadounidense carecen por completo de aplicación.