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Panamá completa la toma de control estatal total del corredor petrolero transístmico

Autor: Splash247·

Puntos clave

  • Panamá pagó 191,7 millones de dólares por el 41% restante de Petroterminal de Panamá, llevando la propiedad estatal al 100%.
  • El sistema comprende un oleoducto de 131 km que conecta las terminales de Chiriquí Grande y Charco Azul, capaz de mover alrededor de 10 millones de barriles al mes y de recibir buques VLCC en Charco Azul.
  • El gobierno declaró que las operaciones y contratos existentes continuarán sin cambios bajo la propiedad estatal total.
  • La compra se completó mediante un derecho de compra del acuerdo original de 1977 y fue financiada con los propios ingresos y flujos de caja futuros de Petroterminal.
  • La adquisición sigue a la toma de control por parte de Panamá de las terminales de contenedores de Balboa y Cristóbal a comienzos de este año, un movimiento que atrajo la atención de Estados Unidos y China.
Panamá completa la toma de control estatal total del corredor petrolero transístmico

Panamá ha completado la adquisición de Petroterminal de Panamá, asegurando la propiedad estatal total de un sistema estratégico de transporte de petróleo que efectivamente funciona como un segundo Canal de Panamá especializado para hidrocarburos.

El gobierno pagó 191,7 millones de dólares por el 41% restante de la empresa, llevando su participación al 100%.

Petroterminal opera terminales en Chiriquí Grande, en la costa caribeña, y en Charco Azul, en el Pacífico, conectadas por un oleoducto transístmico de 131 km. En conjunto, estos activos permiten que el crudo y los productos petroleros crucen Panamá sin transitar por el Canal de Panamá. El sistema puede mover alrededor de 10 millones de barriles al mes, y la terminal de aguas profundas de Charco Azul es capaz de recibir buques VLCC, lo que otorga a Panamá un papel significativo en la logística petrolera interoceánica. Esa ruta terrestre ha ofrecido desde hace tiempo una alternativa para cargamentos de hidrocarburos, una clase de tráfico que el Canal de Panamá maneja bajo estrictas restricciones: el canal impone límites de calado y tamaño, y el tráfico de buques tanque históricamente se ha visto limitado por estas restricciones y por escaseces periódicas de agua que redujeron los tránsitos diarios en años recientes.

Según el gobierno, las operaciones y contratos existentes continuarán sin cambios, mientras que la propiedad total otorga al Estado mayor control sobre el futuro desarrollo energético, logístico y marítimo en torno al activo.

La adquisición llega mientras Panamá adopta una postura más firme frente a la infraestructura marítima estratégica. A comienzos de este año, el país tomó el control de las terminales de contenedores de Balboa y Cristóbal tras la anulación de las concesiones de CK Hutchison, y posteriormente confió su operación temporal a filiales de Maersk y MSC. Esa decisión atrajo la estrecha atención de Estados Unidos y China, ambos países que han señalado la infraestructura adyacente al canal panameño como de importancia estratégica.

La operación de Petroterminal, en cambio, es menos confrontacional. Se completó mediante un derecho de compra contenido en el acuerdo original de 1977 de la empresa y fue financiada con los propios ingresos y flujos de caja futuros de Petroterminal. Lo que sigue por observar es cómo el Estado ejercerá su nuevo control, incluido si se producirán decisiones futuras de expansión o comerciales en torno al oleoducto y las terminales, y cómo se ajustará el acuerdo con los usuarios actuales del sistema transístmico.