El biógrafo de Trump, Michael Wolff, revela el inusual privilegio que recibió Natalie Harp en su club de golf
Puntos clave
- •Michael Wolff afirmó que Natalie Harp recibió un acceso inusual al buffet del club de golf de Trump en Palm Beach durante la campaña de 2024.
- •Wolff dijo que al resto del personal de campaña no se le permitía entrar al buffet, lo que hacía resaltar el acceso de Harp dentro de la operación.
- •Indicó que Harp solía acudir al buffet los domingos con su madre, y que el personal cuestionaba si se le debía permitir estar ahí.
- •Wolff dijo que el personal de Trump estaba preocupado porque Harp se volvía cada vez más central en lo que Trump sabía y creía.
- •Vinculó esas preocupaciones con las cartas que Harp le dejaba a Trump y con su papel en imprimir material halagador para él.

La joven colaboradora del presidente Donald Trump, Natalie Harp, entró por primera vez en su órbita durante sus años lejos de la Casa Blanca, pero, según quien fuera su biógrafo, un privilegio que se le concedió durante la campaña de 2024 se convirtió en un «momento importante» que causó revuelo entre otros miembros del personal.
Harp, de 35 años, es la asistente personal y cercana de Trump, a la que algunos en su administración conocen como la «impresora humana» por su costumbre de imprimir artículos y publicaciones halagadores para que él los lea y los presuma ante otros. Su presencia en su círculo íntimo también ha encendido numerosas alertas, ya que varios informes han revelado el alcance de su aparente «obsesión» con el presidente, así como la creciente dependencia de él hacia ella, a la que algunos han llamado un «chupete humano».
Michael Wolff, periodista y autor de larga trayectoria conocido sobre todo por su cobertura de la carrera política de Trump, incluida una serie de libros sobre su caótico primer mandato, reveló nuevos detalles sobre la posición de Harp dentro del círculo íntimo de Trump en el último episodio de su pódcast de Daily Beast, «Dentro de la cabeza de Trump». Destacó en particular un beneficio que recibían pocas otras personas en la órbita de Trump: «acceso sin restricciones al buffet exclusivo del club de golf de Trump en Palm Beach, Florida».
«El personal... es decir, se les saltan las lágrimas, se les ponen los ojos en blanco, porque en realidad no tienen permitido ir al buffet», explicó Wolff. «...Hablan de ello y dicen: una langosta, te dan una langosta entera, y puedes volver por una segunda si te dejan entrar al buffet».
Continuó: «Natalie: siempre con permiso para entrar al buffet. No solo Natalie, sino Natalie con su madre, presentándose cada domingo al buffet. Entre el personal se preguntaban: "¿Se le permite hacer eso? ¿Debería hacerlo?" Y luego el personal del club de golf que lo servía: "¿Deberíamos? ...Ella dice que el presidente dice que puede estar aquí, pero ¿puede estar aquí?" Eso se convirtió en... un momento importante dentro de la campaña: Natalie en el buffet».
Según el relato de Wolff, el episodio importaba menos por la comida en sí que por lo que señalaba sobre la jerarquía: en el club de Trump en Palm Beach, donde, según su versión, el personal de campaña tenía prohibido el buffet, ser recibida cada domingo —acompañada de su madre— equivalía a una marca visible de estatus que colegas y empleados del club por igual cuestionaron abiertamente.
Wolff compartió anteriormente algunas de las cartas por las que Harp se ha hecho conocida, que deja a Trump en sus áreas personales y que levantaron grandes alarmas entre su personal por el grado en que ella parece profesarle su dedicación, entre otras cosas. Esas cartas, afirmó, le fueron transmitidas debido a esa creciente preocupación entre los empleados.
«Les preocupaba que esta persona, Natalie Harp, que entonces tenía 30 años... sin ningún tipo de trayectoria, hubiera llegado a... ocupar cada vez más la atención del candidato Trump y volverse más y más central en lo que él sabía, en lo que creía y en las opiniones que tenía en cada momento», explicó Wolff.
Según la versión de Wolff, el privilegio del buffet y las cartas remiten a la misma preocupación del personal: que la asistente encargada de seleccionar el material halagador que lee Trump se estaba convirtiendo en un conducto central de lo que él sabía y creía.
Fuente: Alternet