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El yen alcanza su nivel más alto desde mayo tras la intervención conjunta de Japón y Estados Unidos

Autor: CryptoBriefing·

Puntos clave

  • Japón y Estados Unidos realizaron el 31 de julio su primera intervención conjunta de compra de yenes desde 2011, llevando la divisa desde aproximadamente 164 por dólar de vuelta hacia 155-156.
  • Japón gastó aproximadamente 36.580 millones de dólares en la fase inmediata de la operación de julio, con un gasto mensual de intervención récord de 98.700 millones de dólares y unos 170.000 millones acumulados en el año.
  • El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, calificó la intervención de decisiva, marcando un cambio respecto a la histórica renuencia de Washington a respaldar operaciones cambiarias de sus socios.
  • El yen se debilitó de nuevo hasta entre 158 y 160 por dólar a principios de septiembre, lo que genera especulación sobre la necesidad de intervenciones adicionales.
  • Los analistas señalan que sin ajustes de política monetaria del Banco de Japón, el diferencial de tasas con la Reserva Federal sigue presionando al yen pese a la intervención.
El yen alcanza su nivel más alto desde mayo tras la intervención conjunta de Japón y Estados Unidos

El yen japonés ha escalado hasta su nivel más fuerte desde principios de mayo, superando los máximos alcanzados durante las intervenciones unilaterales previas de Tokio en los mercados de divisas. La fuerza impulsora del movimiento fue una operación coordinada de compra de yenes realizada en conjunto por Japón y Estados Unidos, la primera intervención combinada de ambas naciones desde 2011.

Ese marco de 2011 fue reactivado después de que el yen cayera a aproximadamente 164 por dólar en julio, un mínimo de 40 años que llevó a las autoridades japonesas a desplegar medidas de emergencia. La intervención conjunta del 31 de julio empujó la divisa de vuelta hacia los 155-156 por dólar, niveles no vistos desde principios de mayo. El precedente se remonta a marzo de 2011, cuando el Grupo de los Siete vendió yenes de forma conjunta tras el terremoto de Tohoku y el desastre nuclear, que provocaron un salto de la divisa, un recordatorio de que la acción cambiaria coordinada se reserva para episodios que ambas partes consideran movimientos desordenados del mercado.

El costo de defender la divisa

El Ministerio de Finanzas de Japón confirmó que se gastaron aproximadamente 36.580 millones de dólares solo en la fase inmediata de la operación de julio.

En el mes siguiente a la acción coordinada, el gasto japonés en intervenciones se disparó a un récord de 98.700 millones de dólares. Incluyendo operaciones anteriores de este año, el gasto total llegó a aproximadamente 170.000 millones de dólares en lo que va del año. Esa escala ubica a 2024 entre los años de intervención más intensos de los que se tenga registro, generando escrutinio interno sobre cuánto tiempo puede Japón sostener operaciones de esta magnitud dado su situación fiscal.

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, calificó la intervención de "decisiva", un respaldo notable si se tiene en cuenta la histórica renuencia de Washington a apoyar de manera explícita operaciones cambiarias de sus socios comerciales. Como contexto, Washington más bien ha presionado a sus aliados, incluido Japón, por una debilidad monetaria percibida, y los informes cambiarios del Tesoro de EE. UU. han monitoreado durante mucho tiempo si los socios comerciales obtienen ventajas injustas mediante políticas de tipo de cambio. El respaldo conjunto marcó por tanto un cambio de postura, aunque el Tesoro no ha detallado condiciones asociadas a su participación.

Por qué el yen estaba bajo presión

El factor más evidente fue el diferencial de tasas de interés. El Banco de Japón ha mantenido una política monetaria ultraexpansiva durante años, mientras la Reserva Federal mantuvo las tasas elevadas. El aumento de los costos energéticos agravó el problema: Japón importa la gran mayoría de su combustible, por lo que los precios más altos del petróleo y el gas se traducen directamente en más dólares saliendo del país para pagar energía, debilitando aún más el yen.

La deuda gubernamental de Japón en relación con su PIB sigue siendo la más alta entre las principales economías desarrolladas, un factor que vuelve cautelosos a los inversores extranjeros a la hora de mantener yenes por períodos prolongados.

La divisa débil ha sido un arma de doble filo en el ámbito interno. Un yen más bajo beneficia a los exportadores al abaratar sus bienes en el exterior, durante mucho tiempo una razón por la que los responsables de política toleraron descensos graduales, pero encarece los costos de importación para los hogares y las empresas dependientes de energía, alimentando una inflación importada que ha golpeado a los consumidores japoneses. Esa presión de costos internos es una razón clave por la que la defensa del yen se convirtió en prioridad política, aun cuando persistía la disyuntiva con la competitividad exportadora.

Intervención coordinada frente a acción unilateral

Japón ha intervenido de forma unilateral en los mercados de divisas en múltiples ocasiones en los últimos años, gastando decenas de miles de millones de dólares para frenar el descenso del yen. Esas operaciones en solitario normalmente produjeron rebotes bruscos pero de corta duración, y el yen reanudó su tendencia a la baja una vez que se absorbieron los fondos de intervención.

A principios de septiembre, el yen se cotizaba entre 158 y 160 por dólar, un retroceso significativo desde el máximo posintervención cercano a 155. Esa caída ya ha alimentado especulaciones sobre si será necesaria otra ronda de intervención.

Los analistas han señalado una tensión fundamental en el enfoque de Japón: la intervención puede estabilizar una divisa en el corto plazo, pero sin ajustes complementarios de política monetaria por parte del Banco de Japón, las fuerzas subyacentes que empujan el yen a la baja siguen vigentes. Lo que hay que observar a continuación es el propio diferencial de tasas: cualquier cambio en la política de la Reserva Federal o una normalización adicional del Banco de Japón alteraría el diferencial que ha impulsado esta dinámica, mientras que los datos de intervención del Ministerio de Finanzas, publicados con retraso, mostrarán si hubo operaciones adicionales tras el retroceso de septiembre.

Funcionarios de ambos países han indicado que están listos para actuar nuevamente si la volatilidad excesiva regresa a los mercados de divisas.