Tom Nichols critica al gobierno de Trump por el viaje de Pete Hegseth a Iowa y su doble rasero
Puntos clave
- •Tom Nichols dijo que durante su servicio en el Pentágono se le exigían normas estrictas y que nunca usó recursos del gobierno de Estados Unidos para actividades políticas.
- •Nichols acusó al gobierno de Trump de tratar el viaje de Hegseth a Iowa de manera distinta a cómo se trataba su propia conducta política.
- •La aparición en Iowa ocurrió en medio de especulaciones de que Hegseth podría estar vinculado a una posible campaña presidencial en 2028.
- •El artículo afirma que Trump y Hegseth enfrentan un creciente escrutinio por su conducta relacionada con las elecciones a medida que se acercan las intermedias de 2026.
- •El Pentágono y la Casa Blanca no han respondido a las críticas de Nichols.

Corrección: El término "official" ha sido reemplazado por "employee" en el cuerpo y el titular.
El presidente Donald Trump y el secretario de Defensa Pete Hegseth han generado controversia en repetidas ocasiones por sus actividades relacionadas con las elecciones. Los críticos han señalado los esfuerzos de Trump en torno a las elecciones intermedias de 2026 y la aparición de Hegseth en Iowa, que se produjo en medio de especulaciones sobre una posible campaña presidencial en 2028, como ejemplos de conducta que consideran poco profesional y, en algunos casos, ilegal para obtener ganancias políticas.
Ahora, un ex empleado del Pentágono acusa al gobierno de Trump de aplicar un doble rasero respecto del viaje de Hegseth a Iowa.
"When I was a DOD employee, I put a disclaimer out on everything I said or wrote, and never used USG resources," Tom Nichols, profesor emérito de la U.S. Naval War College, publicó en X el martes. "Trumpers every time would call the Navy and demand I be fired for political activity anyway."
Nichols, quien escribe para The Atlantic, ha criticado a Trump en repetidas ocasiones. A principios de agosto, acusó a los medios de normalizar a Trump al no tratar sus comentarios como evidencia de deterioro cognitivo, algo que Nichols cree que sí son.
“Many Americans—and much of the rest of the world—have become inured to Donald Trump’s strange rants,” escribió Tom Nichols de The Atlantic. “When he shouts about sharks, when he drones on about his brilliant uncle, when he casually ponders violating the Constitution, his supporters try to dress his statements up as some kind of strategy: He’s not lost touch with reality, you see. He’s doing the weave, or he’s owning the libs. He’s fighting the fake news and flooding the zone. He knows what he’s doing.”
Continuó: “These excuses have never really held much water. But his rant yesterday about the Reflecting Pool (speaking of things that don’t hold water) was a warning that the president has encased himself in the hard amber of irrationality that inevitably surrounds authoritarian leaders. He has become detached from reality—and that detachment is extremely dangerous.”
Nichols también describió el discurso de Trump por el 250 aniversario de Estados Unidos como "trashy."
“I mean, it was trashy,” escribió Nichols. “The whole business was trashy. And I know that sounds — oh, that's snooty and elitist. But no, it was just trashy. And his speech was small. That's a thing. That's what I wrote about last night. He took this thing that could have been grandiose.”
El Pentágono y la Casa Blanca aún no han respondido a las críticas de Nichols.
A medida que se acercan las elecciones intermedias de 2026, aumenta el escrutinio sobre la ética del gobierno, especialmente en torno a cómo la actividad política se cruza con los cargos y recursos federales. Los críticos sostienen que estas acciones socavan las normas democráticas, mientras que los simpatizantes mantienen que Trump y Hegseth simplemente están ejerciendo sus derechos políticos.