La decadencia política de Trump se acelera en medio de la guerra de Medio Oriente y la disminución del apoyo global y nacional
Puntos clave
- •La guerra de Medio Oriente de seis meses de la administración Trump ha acelerado sus pérdidas políticas en lugar de consolidar apoyo, sin que ninguna nación aliada esté dispuesta a participar militarmente en su nombre.
- •Los mercados de predicción ubican las probabilidades de confirmación en el Senado del candidato a fiscal general de Trump, Todd Blanche, en aproximadamente 50%, a pesar de una mayoría republicana, y se espera que el senador Mitch McConnell vote en contra.
- •El intento de Trump de modificar un acuerdo de tecnología nuclear con Arabia Saudita por tuit fue rechazado por Arabia Saudita en menos de 24 horas, la cual afirmó que los acuerdos por escrito no contienen disposiciones sobre Israel.
- •El boletín del analista de encuestas Nate Silver muestra que las tasas de aprobación de Trump siguen una trayectoria descendente constante antes de las elecciones de medio mandato, cuando el partido del presidente históricamente pierde terreno.
- •Las firmas de Wall Street han dejado en gran medida de reaccionar a las publicaciones de Trump en Truth Social, y muchas han declinado sus ofertas de acceso anticipado pagado a sus anuncios debido a la disminuida influencia para mover los mercados.

Toda administración eventualmente enfrenta la erosión gradual del poder presidencial a medida que el calendario político avanza y la atención se desplaza hacia el próximo ciclo electoral. Los presidentes de segundo mandato han visto históricamente cómo su influencia disminuye cuando se instala la fatiga de la agenda y los posibles sucesores dentro de su propio partido comienzan a posicionarse, un patrón observado en administraciones desde Reagan hasta Obama. Con el segundo mandato de Donald Trump, sin embargo, ese proceso se está desarrollando con una velocidad inusual, según un análisis del columnista de Rawstory Jason Miciak.
Los signos de declive son visibles en múltiples frentes —internacional, nacional e incluso dentro del propio partido de Trump— impulsados en gran medida por el conflicto en curso en Medio Oriente en lugar de por los numerosos escándalos que han marcado su presidencia.
La guerra de Medio Oriente como catalizador
La administración Trump lleva ahora seis meses de guerra en Medio Oriente, un conflicto que, según argumenta Miciak, se inició, al menos en parte, para desviar la atención de los titulares relacionados con el enjuiciamiento de Jeffrey Epstein. En lugar de unificar el apoyo, la guerra ha acelerado las pérdidas políticas de Trump.
Los aliados internacionales han sido de los primeros en reconocer la posición debilitada de Trump. Mientras que el presidente francés Emmanuel Macron anteriormente intentaba comprometerse o influir en Trump directamente, dichos esfuerzos parecen haber cesado. La postura combativa de Trump hacia los aliados de la OTAN y el G7 —incluyendo su trato displicente hacia el primer ministro canadiense Justin Trudeau y su enfoque respecto a Groenlandia— ha erosionado la cooperación. En el actual conflicto de Medio Oriente, ni una sola nación aliada ha estado dispuesta a participar militarmente en nombre de Trump, un contraste sorprendente con las amplias coaliciones formadas en operaciones anteriores lideradas por EE. UU. en Medio Oriente.
La controversia del acuerdo nuclear con Arabia Saudita
Un elemento particularmente controvertido involucra el acuerdo de Trump con Arabia Saudita sobre tecnología nuclear en Medio Oriente. El acuerdo se describe como tan conflictivo que Trump intentó modificarlo por tuit, afirmando que el acuerdo requiere que Arabia Saudita reconozca a Israel. En menos de 24 horas, Arabia Saudita respondió que los acuerdos por escrito prevalecen sobre los tuits y que el acuerdo no contiene disposiciones sobre Israel.
Arabia Saudita, señala Miciak, pertenece a un pequeño grupo de naciones que efectivamente tienen influencia sobre el presidente estadounidense debido al conflicto de intereses inherente al acuerdo.
La reorganización más amplia ha colocado a Estados Unidos en relaciones más estrechas con Rusia, Arabia Saudita, Israel e incluso China, que con Canadá, el Reino Unido y Corea del Sur, una inversión de la arquitectura de alianzas posteriores a la Segunda Guerra Mundial que ha anclado la influencia global de EE. UU. durante décadas.
Fracturas internas dentro del Partido Republicano
Dentro de Estados Unidos, Trump enfrenta una creciente resistencia de su propia base. Algunos seguidores de MAGA ven con alarma la influencia de Benjamin Netanyahu sobre las decisiones de Trump, particularmente dado el aumento del antisemitismo dentro de las filas republicanas. La percepción de que Israel obtiene todo lo que quiere se ha convertido en un punto de tensión interna republicana.
Trump ha luchado por mantenerse enfocado en el esfuerzo bélico, intentando gestionar el conflicto a través de publicaciones en redes sociales. Cada día que pasa en el calendario refuerza la realidad de que esta estrategia no está funcionando.
Declive en las encuestas
Una encuesta tras otra muestra que los seguidores se alejan uno o dos puntos porcentuales a la vez. Como señala el boletín del analista de encuestas Nate Silver (fuente), las tasas de aprobación de Trump reflejan una trayectoria descendente constante. Si bien algunos en la izquierda política han descartado los análisis sobre el debilitamiento del poder de Trump, la erosión gradual es significativa —particularmente durante un conflicto militar activo y antes de unas elecciones de medio mandato, cuando el partido del presidente históricamente pierde terreno independientemente de las condiciones generales. The Atlantic también ha examinado la intersección del conflicto con Irán y la política de medio mandato (fuente).
Mientras tanto, los republicanos en el Congreso se han centrado en audiencias involucrando al Dr. Anthony Fauci en lugar de abordar la guerra o el costo de vida, una dinámica que, según argumenta Miciak, contribuye a una mayor erosión del apoyo desde el centro hacia la derecha.
La batalla por la nominación de Todd Blanche
Una prueba crítica del poder restante de Trump es la confirmación en el Senado de Todd Blanche, la elección personal de Trump para fiscal general. Incluso con una mayoría republicana, el mercado de predicciones Kalshi ubica las probabilidades de confirmación de Blanche en aproximadamente 50%. El Senado ha rechazado candidatos a fiscal general anteriormente —la nominación de John Tower como secretario de Defensa fracasó en 1989— y una nominación fallida dejaría al Departamento de Justicia sin el liderazgo preferido de Trump. La oposición proviene en parte de senadores a quienes Trump ha enfrentado en primarias anteriores, que ahora están en posición de retaliar.
Se espera que el senador Mitch McConnell vote en contra de la nominación. Algunos senadores republicanos reportedly están incómodos con lo que perciben como un fondo secreto y una carta de libertad absoluta asociados con el nombramiento, similar a sus preocupaciones sobre la llamada "Save Act", donde los republicanos han optado por preservar el filibustero.
Trump necesita que Blanche sea confirmado para mantener el control sobre los investigadores federales y las fuerzas del orden. Si la nominación fracasa, representaría lo que Miciak llama "la señal definitiva de que Trump está perdiéndolo", potencialmente redirigiendo su enfoque militar externo hacia adentro contra opositores nacionales.
Wall Street pierde interés
Quizás el indicador más concreto de la influencia disminuida de Trump es el cambio de comportamiento de Wall Street. Las firmas financieras antes operaban fuertemente basándose en los anuncios de Trump en redes sociales sobre la guerra de Irán, pero en gran medida han dejado de reaccionar a esas publicaciones. Según el Los Angeles Times (fuente), Trump ha intentado monetizar el acceso anticipado a sus publicaciones de Truth Social ofreciendo a firmas de corretaje un "primer acceso" a cambio de pago por adelantado. Algunas firmas han pagado, considerándolo una forma pragmática de navegar el gobierno federal, pero muchas han declinado, al considerar que sus declaraciones ya no tienen suficiente poder para mover los mercados.
Este desarrollo sigue una historia conflictiva entre Trump y líderes internacionales, incluyendo sus bien documentadas tensiones con Macron en la cumbre del G7 (fuente), (archivado).
Unidad de los votantes contra la "clase Epstein"
Fuera de la Casa Blanca, los votantes estadounidenses de todo el espectro político están expresando una sorprendente unidad en su frustración con los multimillonarios —incluyendo Jeff Bezos, Elon Musk y Mark Zuckerberg— que son vistos por algunos como más rechazados que el propio Trump. Los votantes están manifestándose contra los centros de datos, las guerras y la corrupción percibida, y algunos republicanos informan que sus electores están dispuestos a ver a Trump debilitado si eso significa abordar estos agravios.
Trump ha bromeado sobre un posible tercer mandato de "Trump 2028", a lo que los votantes han respondido con "Obama, 2028". Si bien la Constitución nunca ha disuadido a Trump antes, el columnista señala que la edad de Trump —no tiene 60 años— juega en contra de tales ambiciones. La 22ª Enmienda limita explícitamente a los presidentes a dos mandatos, una barrera que requeriría una enmienda constitucional para ser derogada.
El peligro de la desesperación
Miciak advierte que Trump retiene un inmenso poder presidencial y lo usará mientras ocupe el cargo. El patrón con Trump, argumenta, es iniciar conflictos —potencialmente guerras— impulsados por la furia personal, particularmente cuando enfrenta audiencias congresionales, investigaciones y posibles votos de censura. Es más probable que Trump escale la acción militar contra Irán, siempre que queden suficientes municiones disponibles. El autor también plantea la preocupación de que Trump podría redirigir sus energías contra opositores nacionales.
Cada acuerdo corrupto, cada signo de inatención, cada vuelta del calendario contribuye a la erosión del claro apoyo de MAGA que Trump disfrutaba hace un año. El autor caracteriza el momento actual como uno en el que el público está conteniendo colectivamente la respiración —observando y esperando— mientras el calendario político sigue avanzando.
Jason Miciak es columnista de Rawstory, ex editor de Occupy Democrats, autor, consultor político, abogado y padre soltero. Puede seguirse en Bluesky y contactarse en [email protected].