Trump Firma Memorando de Seguridad Nacional que Autoriza a Empresas Privadas Estadounidenses Verificadas a Realizar Operaciones Cibernéticas Dirigidas por el Gobierno
Puntos clave
- •El memorando permite que las empresas privadas verificadas apoyen las operaciones cibernéticas ofensivas solo bajo la dirección y supervisión federal.
- •La política se dirige a organizaciones criminales transnacionales extranjeras involucradas en ransomware, delitos financieros y actividades cibernéticas relacionadas.
- •Se espera que las empresas participantes sean supervisadas a través del Centro Nacional de Coordinación del Departamento de Seguridad Nacional y deben mantener al menos $1 millón en fianzas o depósitos en garantía.
- •Las acciones autorizadas pueden incluir vigilancia y esfuerzos para manipular, interrumpir o deshabilitar sistemas informáticos hostiles.
- •La directiva podría expandir las oportunidades para las empresas de ciberseguridad y al mismo tiempo plantear inquietudes legales, de seguridad y de responsabilidad.

Trump Firma Memorando de Seguridad Nacional que Autoriza a Empresas Privadas Estadounidenses Verificadas a Realizar Operaciones Cibernéticas Dirigidas por el Gobierno
El presidente Donald Trump ha firmado un memorando de seguridad nacional que amplía significativamente la capacidad del gobierno de EE. UU. para aprovechar empresas del sector privado en operaciones cibernéticas ofensivas contra organizaciones criminales transnacionales extranjeras. La directiva representa un cambio notable en el enfoque de Washington para combatir el ransomware, el fraude financiero y otras formas de cibercrimen internacional.
El memorando, firmado el miércoles 12 de agosto, establece un marco que permite a las autoridades federales colaborar con empresas privadas verificadas que poseen capacidades cibernéticas especializadas. Estas empresas no tendrán autoridad irrestricta para lanzar operaciones cibernéticas de forma independiente; más bien, sus actividades se llevarán a cabo bajo la dirección y supervisión federal.
El desarrollo fue destacado por la cuenta de noticias de último minuto y criptomonedas Watcher.Guru en X, que informó que Trump había firmado la medida que permite a las empresas privadas de EE. UU. participar en operaciones cibernéticas dirigidas por el gobierno. Fuente: Publicación de X
La política se dirige principalmente a las redes criminales extranjeras que Washington identifica como una amenaza para los estadounidenses a través de ataques de ransomware, delitos financieros y otras formas de actividad cibernética internacional. Bajo el nuevo marco, las operaciones cibernéticas autorizadas podrían incluir vigilancia, así como medidas diseñadas para manipular, interrumpir o deshabilitar sistemas informáticos hostiles.
Ampliación de la Estrategia Cibernética Ofensiva
El memorando marca otro paso en el impulso más amplio de la administración de Trump hacia una postura de ciberseguridad más agresiva.
Históricamente, las operaciones cibernéticas ofensivas han sido realizadas principalmente por agencias de inteligencia de EE. UU., unidades militares y agencias federales de aplicación de la ley. La nueva política formaliza el papel de las empresas privadas, proporcionando potencialmente al gobierno acceso a experiencia técnica especializada y capacidades operativas ya presentes dentro de la industria de la ciberseguridad. Esto se basa en los esfuerzos de administraciones anteriores para agilizar las autoridades de ciberoperaciones ofensivas, incluido el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 13 de 2018, que supuestamente facilitó los procesos de aprobación interinstitucional para las operaciones del Comando Cibernético. La última directiva amplía la huella operativa al integrar directamente a empresas privadas verificadas en misiones dirigidas por el gobierno.
La estrategia cibernética más amplia de la Casa Blanca ha enfatizado la cooperación del sector privado y el despliegue de herramientas tanto defensivas como ofensivas para contrarrestar las amenazas cibernéticas. La administración ha declarado que Estados Unidos debe colaborar más estrechamente con empresas de tecnología y otros socios de la industria para identificar, interrumpir y debilitar las redes cibernéticas hostiles.
Este último memorando hace avanzar esa estrategia al crear un mecanismo formal a través del cual las empresas verificadas pueden participar directamente en operaciones controladas por el gobierno dirigidas a organizaciones criminales extranjeras. También resuelve, al menos parcialmente, un largo debate político sobre si las empresas privadas deberían tener permitido llevar a cabo operaciones de "defensa activa" o de "contraataque". Propuestas legislativas anteriores, como la Ley de Certeza de Defensa Cibernética Activa presentada en el Congreso en 2017, buscaron otorgar a las empresas autoridad limitada para acceder a los sistemas de los atacantes para identificar a los intrusos, pero esas medidas nunca se convirtieron en ley. El memorando toma un enfoque diferente: en lugar de autorizar la acción privada unilateral, canaliza las capacidades privadas a través de operaciones controladas por el gobierno.
Empresas Privadas Operarán Bajo Control Federal
A pesar de las amplias implicaciones de la política, el memorando no otorga a las empresas privadas autoridad independiente para realizar ciberataques.
Según los informes sobre la directiva, las empresas participantes deben operar dentro de un programa autorizado por el gobierno. Se espera que el Centro Nacional de Coordinación del Departamento de Seguridad Nacional supervise el marco, mientras que las autoridades federales mantienen el control operativo.
Las empresas que busquen participar deben cumplir con requisitos específicos. Los informes indican que se requerirá que las empresas participantes mantengan al menos $1 millón en fianzas o depósitos en garantía, introduciendo una capa adicional de responsabilidad financiera y operativa.
Esta distinción es fundamental: la política no simplemente autoriza a las empresas estadounidenses de ciberseguridad a piratear sistemas extranjeros de forma independiente. En cambio, establece un modelo público-privado en el que las capacidades del sector privado se despliegan como parte de operaciones dirigidas por el gobierno. Esto contrasta con el modelo de contratación existente de la comunidad de inteligencia, donde las empresas privadas han proporcionado durante mucho tiempo análisis, inteligencia de amenazas y soporte de plataforma, pero por lo general no han realizado operaciones ofensivas por sí mismas.
Ataques contra el Ransomware y Delitos Financieros
El memorando llega en un momento en que los grupos de ransomware y otras organizaciones delictivas cibernéticas siguen operando a través de las fronteras internacionales. En los últimos años, los ataques a infraestructuras críticas, como el corte de Colonial Pipeline en 2021 y las interrupciones a los sistemas de salud, han subrayado la dificultad de depender de la extradición y el enjuiciamiento tradicional cuando los sospechosos operan desde territorios fuera del alcance legal de EE. UU.
Las redes criminales con sede en el extranjero pueden atacar a empresas, instituciones financieras e individuos estadounidenses mientras operan desde jurisdicciones donde las autoridades de EE. UU. tienen una capacidad limitada para realizar arrestos o incautar infraestructuras a través de medios tradicionales de aplicación de la ley.
Las operaciones cibernéticas ofrecen una vía alternativa para interrumpir a estas organizaciones. Bajo el marco, las autoridades podrían desplegar herramientas cibernéticas para recopilar inteligencia sobre redes criminales o interferir con los sistemas de los que dependen. En determinadas circunstancias, esto podría incluir la interrupción o desactivación de infraestructuras digitales utilizadas para facilitar el cibercrimen.
La administración ha argumentado que los instrumentos tradicionales de aplicación de la ley no siempre son adecuados cuando las organizaciones delictivas operan a nivel internacional y dependen en gran medida de infraestructuras digitales.
Implicaciones para el Sector Privado de Ciberseguridad
La decisión podría crear nuevas oportunidades para las empresas estadounidenses de ciberseguridad que tradicionalmente se han concentrado en la seguridad defensiva, la inteligencia de amenazas y la contratación gubernamental. Las grandes empresas como CrowdStrike, Mandiant y Booz Allen Hamilton ya tienen importantes contratos federales y poseen una amplia experiencia en el seguimiento de adversarios. La integración de estas capacidades en operaciones dirigidas por el gobierno podría permitir a las agencias federales responder con mayor rapidez a amenazas sofisticadas.
Sin embargo, la expansión del papel de las empresas privadas en operaciones cibernéticas ofensivas también plantea importantes cuestiones legales y de seguridad. Los ciberataques pueden cruzar fronteras nacionales casi instantáneamente, y la identificación incorrecta de la infraestructura o los individuos detrás de un ataque podría producir consecuencias no deseadas. Una empresa privada que lleve a cabo una operación contra una red criminal también podría convertirse en un objetivo de represalias por parte de la organización o el gobierno conectado a esa red. En el derecho internacional, la responsabilidad estatal de las operaciones cibernéticas es un área en evolución; marcos como los informes del Grupo de Expertos Gubernamentales de la ONU y el Manual de Tallinn han intentado aclarar cómo se aplica el derecho de los conflictos armados al ciberespacio, pero la atribución y la respuesta proporcional siguen siendo complejas.
Estas preocupaciones hacen que la supervisión federal sea un componente central del nuevo marco.
La Guerra Cibernética Entra en una Nueva Fase
La política refleja una transformación más amplia en la forma en que los gobiernos abordan los conflictos cibernéticos. La ciberseguridad ya no se limita a proteger los sitios web y las redes informáticas del gobierno. Las operaciones cibernéticas modernas pueden implicar la recopilación de inteligencia, la interrupción financiera, los ataques a la infraestructura y los esfuerzos para desmantelar redes criminales que operan a miles de kilómetros de distancia.
La estrategia cibernética de la administración de Trump exige una mayor cooperación entre las agencias gubernamentales y el sector privado, afirmando que las empresas estadounidenses poseen capacidades que pueden reforzar la capacidad del país para responder a las amenazas cibernéticas.
El último memorando podría servir como una prueba crítica de hasta dónde puede extenderse esa asociación público-privada.
Por ahora, la restricción clave sigue siendo la autorización y supervisión federal. Se espera que las empresas privadas que participan en el programa operen en nombre del gobierno de EE. UU. en lugar de determinar de forma independiente cuándo o dónde lanzar operaciones cibernéticas ofensivas.
Sin embargo, la política representa una escalada significativa en el enfoque de Washington frente al cibercrimen internacional. Al combinar la autoridad gubernamental con la experiencia del sector privado, la administración de Trump tiene como objetivo intensificar la presión sobre las redes criminales extranjeras responsables de ransomware, fraude financiero y otras amenazas cibernéticas.
A medida que se desarrolle el programa, es probable que las preguntas sobre la responsabilidad, la autoridad legal, las consecuencias internacionales y la protección de las empresas privadas atraigan un mayor escrutinio por parte del Congreso, los grupos de libertades civiles y los gobiernos extranjeros.
Para la industria de la ciberseguridad, la señal de Washington ya es evidente: se está posicionando al sector privado para que desempeñe un papel mucho más importante en la estrategia cibernética ofensiva de Estados Unidos.
Fuente: Hokanews