NoticiasMacroLa administración Trump vincula el informe sobre Cuba con una campaña más amplia contra la izquierda

La administración Trump vincula el informe sobre Cuba con una campaña más amplia contra la izquierda

Autor: Alternet·

Puntos clave

  • El Departamento de Estado publicó un informe de casi 100 páginas que acusa a Cuba de influir durante mucho tiempo en la izquierda estadounidense y de mantener vínculos con grupos radicales e infiltración en universidades.
  • El informe se presenta como parte de un esfuerzo más amplio de la administración Trump que ya incluye un bloqueo petrolero, sanciones ampliadas y sanciones directas contra funcionarios cubanos y familiares de Raúl Castro.
  • Expertos de la ONU han condenado la presión económica sobre Cuba como una grave violación del derecho internacional, y el artículo afirma que la campaña ha empujado al país hacia el colapso humanitario.
  • La administración está usando el informe y la retórica relacionada para crear una posible justificación de futuras medidas, incluida una acción militar contra Cuba y medidas más amplias contra grupos de izquierda en Estados Unidos.
  • El momento parece vincularse a dos factores políticos: la búsqueda de un logro de política exterior tras la guerra con Irán y la proximidad de las elecciones intermedias de noviembre.
La administración Trump vincula el informe sobre Cuba con una campaña más amplia contra la izquierda

Como parte de este esfuerzo, la administración está intentando vincular a Cuba con los Democratic Socialists of America (DSA), que ha ido ganando presencia política en Estados Unidos tras la victoria de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York y otros triunfos.

La campaña también se desarrolla en medio de las repetidas advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre que el comunismo supuestamente vuelve a amenazar a Estados Unidos. Trump también ha vinculado a los demócratas con el comunismo.

Eso plantea la pregunta: ¿por qué la administración Trump está haciendo esta afirmación y por qué ahora?

Lo que la administración alega

La semana pasada, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un informe de casi 100 páginas titulado “Cuba: The Capital of 21st Century Communism”.

El informe sostiene que Cuba ha pasado más de medio siglo influyendo y apoyando a la izquierda interna en Estados Unidos. Entre sus afirmaciones más llamativas:

  • la organización radical de izquierda Weather Underground tuvo contacto directo con funcionarios cubanos y espías cubanos en la década de 1970, quienes ayudaron a facilitar los atentados del grupo en Estados Unidos
  • delegaciones de otros “radicales estadounidenses” viajaron a Cuba durante esa década para aprender terrorismo urbano y tácticas de guerrilla
  • la inteligencia cubana considera hoy como máxima prioridad infiltrarse en universidades estadounidenses
  • activistas de izquierda en Estados Unidos y en otros lugares realizan con frecuencia viajes de “turismo revolucionario” a la isla
  • los DSA mantienen un “fierce, almost religious commitment to the cause of the Cuban regime”

Ese encuadre no resiste un examen riguroso. El informe basa su caso en un pequeño número de verdaderos episodios de espionaje y terrorismo, y luego intenta conectarlos con actividades mucho más ordinarias, como participar en un viaje organizado por Cuba, expresar solidaridad con La Habana u oponerse al embargo estadounidense sobre la isla.

Este enfoque se hace eco de una larga tradición estadounidense de usar argumentos de seguridad nacional para atacar a los movimientos de izquierda. Esa historia incluye desde la persecución de organizadores de derechos civiles y laborales durante la era McCarthy hasta la vigilancia de activistas contra la guerra en la Guerra Fría.

Igualmente revelador es lo que el informe omite: seis décadas de acciones encubiertas documentadas de Estados Unidos contra Cuba, incluidos planes de asesinato y apoyo a grupos de exiliados armados.

El informe también se publicó apenas días después de que Marco Rubio reuniera en Washington delegaciones de decenas de países para una conferencia sobre “resurgent far-left political terrorism”. En el evento, dijo que la amenaza de la violencia de extrema izquierda “can no longer be denied” y que había llegado el momento de “crush this evil forever”.

Y en mayo, la Casa Blanca publicó una nueva estrategia antiterrorista que calificó a los “violent left-wing extremists” como una de las tres amenazas terroristas que enfrenta Estados Unidos, junto con los narcoterroristas y los grupos terroristas islamistas. No mencionó a los grupos neonazis ni a otras organizaciones de extrema derecha.

¿Por qué ahora?

Visto en este contexto más amplio, el informe del Departamento de Estado amplifica de manera significativa la campaña de presión de la administración Trump sobre Cuba.

En los últimos meses, Washington ha impuesto un bloqueo petrolero a Cuba, ampliado las sanciones económicas contra la isla, sancionado directamente al presidente Miguel Díaz-Canel y a miembros de la familia del exlíder Raúl Castro, y conseguido una acusación penal contra el propio Castro.

Esta guerra económica ha empujado a la isla hacia el colapso humanitario. Expertos de la ONU la han condenado como una grave violación del derecho internacional.

Trump ha planteado repetidamente una “friendly takeover” de Cuba, y sus funcionarios no han descartado una acción militar directa si La Habana no cede. El informe de Rubio y sus declaraciones recientes ofrecen ahora el marco ideológico para justificar una acción de ese tipo.

Qué está impulsando el momento de esta campaña coordinada es más difícil de explicar. Sin embargo, parecen converger dos factores.

Primero, la administración busca una “victoria” de política exterior después de la costosa e inconclusa guerra con Irán.

El otro son las elecciones intermedias de noviembre. Una postura dura sobre Cuba podría ayudar al Partido Republicano a reforzar el apoyo de su base. También permite al partido presentar a la izquierda estadounidense como alineada con fuerzas extranjeras y con partidarios del “communism”.

La pregunta más importante es qué podría venir después. La administración ha creado una premisa para actuar en varios frentes:

  • más medidas contra La Habana, incluida una posible operación militar
  • medidas ampliadas contra organizaciones de izquierda en Estados Unidos, como atacar su estatus de exención fiscal o su financiación
  • designar a grupos de izquierda como organizaciones terroristas
  • mayor presión sobre gobiernos europeos para que actúen contra sus propias organizaciones de izquierda

Sin embargo, el peso principal de las acciones de la administración Trump recaerá sobre el pueblo cubano, que durante mucho tiempo ha sido chivo expiatorio y daño colateral de su poderoso vecino del norte.

Juan Zahir Naranjo Cáceres, PhD Candidate, Political Science, International Relations and Constitutional Law, University of the Sunshine Coast

Este artículo se vuelve a publicar de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.