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Marginal Revolution recomienda «The Steppe and its Empires», de Khodarkovsky

Autor: Marginal Revolution·

Puntos clave

  • La entrada de Marginal Revolution ofrece una entusiasta recomendación del nuevo libro de Michael Khodarkovsky sobre el imperio ruso y los imperios euroasiáticos.
  • La entrada afirma que el libro le gusta «mucho» y concluye con la recomendación «Recomendado».
  • Un fragmento sostiene que el gobierno imperial ruso estaba sujeto a restricciones inusualmente escasas y contaba con el firme respaldo de la Iglesia ortodoxa.
  • Otro fragmento señala que los gobernantes euroasiáticos se veían a sí mismos como soberanos de imperios universales y no nacionales.
  • Los fragmentos sugieren que este modelo imperial desdibujaba la diferencia entre centro y periferia y dejaba poco espacio para las instituciones asociadas con la libertad.
Marginal Revolution recomienda «The Steppe and its Empires», de Khodarkovsky

Una entrada del blog de economía Marginal Revolution, publicada el 15 de agosto de 2026 bajo el título «That was then, this is now» ( «Aquellos eran otros tiempos; este es el presente» ), ofrece una entusiasta recomendación del nuevo libro del historiador Michael Khodarkovsky, The Steppe and its Empires: The Russian Empire & its Eurasian Counterparts. El libro «me gusta mucho», afirma la entrada, que cierra simplemente con «Recomendado». Los fragmentos que destaca sugieren que la obra está dirigida a lectores interesados en cómo se justificaba el gobierno imperial en distintos contextos históricos, en especial allí donde se entrelazaban la religión, la soberanía y el lenguaje del poder.

La entrada reproduce dos fragmentos del libro. En el primero, Khodarkovsky sostiene que Rusia se distinguía de las demás tradiciones imperiales:

Rusia presentaba el contraste más notable frente a los imperios tanto euroasiáticos como occidentales. El poder de los zares moscovitas y de los emperadores rusos parecía no estar sujeto a ninguna frontera moral o ética. Mientras que las autoridades religiosas de Europa, el mundo islámico y China guardaban cierta distancia del Estado y gozaban de un grado de independencia respecto de los gobernantes, en Rusia la Iglesia ortodoxa respaldaba plenamente los poderes autocráticos de los zares. Iván III fue el primero en adoptar el título de samoderzhets (calco de un título de los emperadores bizantinos, literalmente «autócrata» en griego), que empleaba en el sentido de gobernante «soberano». Pasó otro medio siglo antes de que su nieto, Iván IV, comenzara a usar el título para señalar su poder excepcional, universal y sin restricciones.

Un segundo fragmento aborda, de manera más general, la autopercepción de los gobernantes euroasiáticos:

Para empezar, cada gobernante euroasiático se concebía a sí mismo como soberano de un imperio universal, no nacional. Un gobernante así era el non plus ultra; seguro de su superioridad sobre otras entidades religiosas o políticas, estaba destinado a gobernar el mundo, si no políticamente, al menos retóricamente: un autócrata para el cual la condición servil de sus súbditos era un estado natural. Vista a través del prisma de una monarquía universal, la visión imperial euroasiática desdibujaba la separación entre metrópoli y periferia, entre los pueblos dentro y fuera de las fronteras del imperio, entre servidumbre y esclavitud. Se tratara de élites o de gente común, todos eran considerados siervos personales de un emperador y a menudo se les designaba con un término intercambiable con esclavo. En consecuencia, las sociedades euroasiáticas no desarrollaron ni las nociones ni las instituciones que pudieran consagrar la idea de libertad… El concepto de monarquía universal dejaba poco margen para diferenciar los territorios internos de los externos.

Fuente: Marginal Revolution