NoticiasMacroLa transición hacia la energía verde de México gana impulso con las reformas favorables a la inversión de Sheinbaum

La transición hacia la energía verde de México gana impulso con las reformas favorables a la inversión de Sheinbaum

Autor: OilPrice.com·

Puntos clave

  • La hoja de ruta de transición energética de México busca añadir más de 32 GW de nueva capacidad de generación para 2030, con al menos un 70% de fuentes renovables.
  • El marco de Sheinbaum permite a las empresas privadas añadir hasta 9,6 GW de capacidad renovable para 2030, permitiendo que el 46% de la generación eléctrica provenga de inversión privada y el resto de la empresa estatal CFE.
  • Copenhagen Infrastructure Partners alcanzó el cierre financiero del proyecto solar con almacenamiento La Esperanza de 420 MW en Campeche, respaldado por unos 510 millones de dólares en deuda de prestamistas como BNP Paribas, JPMorgan, Natixis CIB, Santander y Scotiabank.
  • El parque solar de Puerto Peñasco, en Sonora, alcanzará 1 GW de capacidad más 246 MW de almacenamiento en baterías, lo que lo convertirá en la mayor planta solar de América y la quinta a nivel mundial.
  • El sector eólico de México comprende 76 parques en 16 estados con 8.131 MW de capacidad instalada y se espera que atraiga entre 4.000 y 5.000 millones de dólares de inversión para 2030.
La transición hacia la energía verde de México gana impulso con las reformas favorables a la inversión de Sheinbaum

Tras un comienzo demorado bajo el gobierno anterior, México avanza con firmeza hacia una transición verde. La presidenta Claudia Sheinbaum ha lanzado una reforma energética que abre el sector energético del país a una mayor inversión privada y prioriza la expansión de las energías renovables. La aprobación de varios proyectos solares y eólicos en los últimos meses demuestra el compromiso del gobierno con acelerar el despliegue de energía limpia. Lo que está en juego va más allá de la descarbonización: México, como el mayor socio comercial de Estados Unidos, ha visto crecer su demanda de electricidad ante el nearshoring de la manufactura hacia su corazón industrial, y análisis independientes han advertido desde hace tiempo que el crecimiento de la capacidad de generación ha quedado rezagado frente a esa demanda.

En febrero, Sheinbaum presentó la hoja de ruta estratégica de transición energética de México, que contempla una producción petrolera de 1,8 millones de barriles diarios junto con un paquete de inversión de 43.600 millones de dólares. El gobierno busca añadir más de 32 GW de nueva capacidad de generación eléctrica para 2030, de los cuales al menos el 70% provendría de fuentes renovables.

"México no solo tiene petróleo: tiene sol y viento, energías limpias que permiten menores impactos ambientales. Estamos trabajando en la transición energética: avanzando hacia una mayor participación de las fuentes renovables en la electricidad que consumimos. Y ese es el objetivo más importante entre ahora y 2030", declaró Sheinbaum durante el anuncio.

La hoja de ruta establece metas específicas por tecnología: aumentar la generación fotovoltaica en un 140%, la geotérmica en un 90%, la energía eólica en un 70% y la hidroeléctrica —mediante el mantenimiento de las plantas existentes— en un 18%. En conjunto, el gobierno pretende elevar la participación de las energías renovables en la matriz eléctrica del 24% al 38% para 2030. Esa meta, aunque ambiciosa frente al estancamiento reciente, dejaría a México dependiente de los combustibles fósiles —incluida la producción petrolera continua contemplada en la misma hoja de ruta— para la mayoría de su electricidad, lo que subraya la magnitud de la inversión que exige el plan.

Una ruptura con la nacionalización

Cumplir estas metas requerirá una aceleración significativa en el despliegue de energía limpia, especialmente en comparación con años anteriores, cuando la inversión extranjera en renovables estaba muy restringida. Entre 2018 y 2024, el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) impulsó una mayor nacionalización del sector energético, alegando la codicia de las empresas energéticas internacionales y la corrupción sectorial. La decisión fue ampliamente criticada por desalentar la inversión y retrasar la transición verde de México.

Su sucesora ha tomado un rumbo marcadamente distinto. Durante su campaña electoral, Sheinbaum afirmó que planeaba invertir al menos 13.600 millones de dólares en renovables. Ya en el cargo, anunció que las empresas privadas podrían añadir hasta 9,6 GW de capacidad renovable para 2030 bajo un nuevo marco que permite que el 46% de la generación eléctrica provenga de inversión privada, mientras que el resto sería operado por la empresa estatal de electricidad CFE, un claro alejamiento de la estricta estrategia de nacionalización de AMLO.

El sol toma el protagonismo

México ahora recibe activamente inversión en proyectos renovables, especialmente en energía solar. Se proyecta que la capacidad fotovoltaica instalada del país se multiplique por más de tres hasta llegar a 37,8 GW en 2035, creciendo a una tasa compuesta anual de aproximadamente 10,7% entre 2024 y 2035. Un informe de 2025 del think tank Ember Energy concluyó que las condiciones climáticas de México son altamente favorables para la energía solar, que podría suministrar cerca del 90% de la demanda nacional de electricidad si se aprovechara plenamente. En 2023, sin embargo, la solar aportó apenas el 6,6% de la generación eléctrica de México, una brecha que ilustra tanto el recurso sin explotar como el desafío de despliegue que queda por delante.

El mayor parque solar del país hasta la fecha se encuentra en Puerto Peñasco, en el estado norteño de Sonora. La fase uno de cuatro se completó en abril de 2023 y aporta 120 MW de energía limpia, mientras que la fase dos, lanzada en septiembre de 2024, añadió otros 300 MW. El desarrollo de la fase tres está actualmente en marcha. Una vez completado, se espera que Puerto Peñasco cuente con 1 GW de capacidad instalada más 246 MW de almacenamiento en baterías, lo que lo convertirá en la mayor planta solar de América y la quinta a nivel mundial. La combinación de energía solar con almacenamiento en baterías refleja una tendencia más amplia en los proyectos más nuevos de México, que emparejan la generación intermitente con almacenamiento para mejorar la confiabilidad de la red.

En agosto, el inversionista danés de infraestructura energética Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) anunció la decisión final de inversión en el proyecto solar con almacenamiento La Esperanza Solar de 420 MW, su primera inversión en México en alcanzar el cierre financiero y parte de su creciente portafolio renovable en América Latina. La participación de importantes prestamistas internacionales refleja una renovada confianza extranjera en la energía mexicana bajo el nuevo marco.

La construcción de La Esperanza está en marcha en el estado sureste de Campeche, en la península de Yucatán. Se espera que el proyecto entre en operación en 2028 e incorporará 150 MW de almacenamiento en baterías. El financiamiento comprende aproximadamente 510 millones de dólares en facilidades de deuda otorgadas por un consorcio que incluye a BNP Paribas, JPMorgan Chase Bank, Natixis CIB, Santander y Scotiabank.

Un sector eólico en crecimiento

México también cuenta con 76 parques eólicos en 16 estados, con una capacidad instalada de 8.131 MW y más de 3.300 aerogeneradores. El sector suministra electricidad hasta a 12,1 millones de hogares y sostiene más de 10.000 empleos. Buena parte de esa capacidad se concentra en el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, uno de los corredores eólicos mejor documentados del mundo. Según estimaciones del Centro Nacional de Control de Energía, la Comisión Nacional de Energía y la Asociación Mexicana de Energía Eólica, se espera que México atraiga entre 4.000 y 5.000 millones de dólares de inversión eólica para 2030, añadiendo 2.159 MW de nueva capacidad instalada.

Tras un inicio estancado, el gobierno mexicano ahora respalda el despliegue acelerado de proyectos de energía renovable para alcanzar sus metas de transición verde. Políticas favorables, reformas energéticas y una mayor apertura a la inversión privada han impulsado el lanzamiento de varios nuevos proyectos de energía verde en los últimos años. La rapidez con la que esos proyectos obtengan permisos, financiamiento y conexión a la red en los próximos años determinará si las metas de 2030 siguen al alcance.

Por Felicity Bradstock para Oilprice.com