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El yen se encamina a su mayor caída semanal desde mayo a pesar de las promesas de apoyo de Tokio

Autor: Economic Times Markets·

Puntos clave

  • El yen está experimentando su mayor caída semanal desde mayo, alcanzando mínimos de 40 años frente al dólar estadounidense a pesar de las repetidas promesas de intervención de los funcionarios japoneses.
  • Una persistente brecha entre las tasas de interés casi nulas del Banco de Japón y el entorno de tasas más altas de la Reserva Federal sigue impulsando la depreciación del yen y la actividad de carry trade.
  • La intervención cambiaria directa de Japón en 2022, que costó aproximadamente 9 billones de yenes en múltiples operaciones, solo proporcionó un alivio temporal ante el declive del yen.
  • El aumento de los precios del petróleo está agravando la debilidad del yen, ya que Japón depende de proveedores extranjeros para aproximadamente el 90% de su petróleo crudo, profundizando su déficit comercial.
  • El euro y la libra esterlina han ganado modestamente frente al dólar, lo que subraya que la singular postura de política monetaria de Japón está amplificando la vulnerabilidad del yen en relación con las monedas de referencia.
El yen se encamina a su mayor caída semanal desde mayo a pesar de las promesas de apoyo de Tokio

El yen japonés se encamina hacia su caída semanal más significativa desde mayo, deslizándose a mínimos de 40 años frente al dólar estadounidense a pesar de las repetidas promesas de Tokio de respaldar la moneda.

Las medidas de Japón destinadas a fortalecer el yen han resultado hasta ahora ineficaces para revertir su prolongada depreciación. Los funcionarios del Ministerio de Finanzas, incluido el Viceministro de Finanzas para Asuntos Internacionales Masato Kanda, han advertido repetidamente que las autoridades están vigilando los mercados de cerca y están listas para tomar las medidas apropiadas contra la volatilidad excesiva. Japón intervino directamente por última vez en 2022, gastando aproximadamente 9 billones de yenes (alrededor de 60.000 millones de dólares en ese momento) en varias operaciones para comprar el yen, pero esos esfuerzos solo proporcionaron un alivio temporal.

La pronunciada caída de la moneda subraya la presión persistente de una amplia brecha en las tasas de interés entre la postura de política monetaria ultra laxa del Banco de Japón y el entorno de tasas más altas de la Reserva Federal de Estados Unidos. Incluso después de que el BOJ pusiera fin a su política de tasas de interés negativas en marzo de 2024 —su primer aumento de tasas en 17 años—, el banco central ha mantenido las tasas cerca de cero, dejando la brecha de rendimiento con Estados Unidos sustancialmente intacta. Este diferencial continúa impulsando la actividad de carry trade, en la que los inversores toman prestado en el yen de bajo rendimiento para invertir en monedas de mayor rendimiento.

El aumento de los precios del petróleo ha complicado aún más las perspectivas, reavivando las preocupaciones sobre la inflación y reforzando la fortaleza del dólar. Japón, un importante importador de energía que depende de proveedores extranjeros para aproximadamente el 90% de su petróleo crudo, es particularmente sensible a los precios elevados del crudo, lo que amplía su déficit comercial y añade presión a la baja sobre el yen.

Mientras tanto, el euro y la libra esterlina han registrado modestas ganancias frente al dólar, contrarrestando la tendencia general de dominio del dólar observada en el reciente desplome del yen. La divergencia pone de relieve cómo los factores específicos de cada moneda —incluida la singular postura de política monetaria de Japón entre las economías desarrolladas— están amplificando la vulnerabilidad del yen en relación con sus pares.

Fuente: Economic Times Markets