Eli Dourado sobre por qué los esfuerzos internacionales no son una respuesta tranquilizadora para la gobernanza de la IA
Puntos clave
- •Eli Dourado, basándose en su experiencia de primera mano como asesor del Departamento de Estado y negociador de tratados, describe los esfuerzos de gobernanza internacional como profundamente disfuncionales, con participantes que con frecuencia persiguen objetivos no relacionados en lugar de resultados de acuerdos genuinos.
- •La crítica de Dourado es particularmente oportuna, ya que múltiples marcos de gobernanza de la IA están surgiendo simultáneamente por parte de la ONU, el Reino Unido, el G7 y la UE.
- •Observa que los países aprovechan los acuerdos multilaterales para socavar la industria estadounidense, evadir sanciones o otorgar legitimidad internacional a las políticas internas autoritarias.
- •La disfunción permanece algo contenida porque las naciones rara vez se comprometen con obligaciones que no desean y tienden a ignorar o reinterpretar los tratados cuando se vuelven inconvenientes.
- •Dourado advierte que las delegaciones de tratados sobre temas industriales reflejan un amplio espectro de intereses especiales, lo que convierte a la propia cooperación internacional en un problema de gobernanza significativo en lugar de una solución tranquilizadora.

Eli Dourado, quien se ha desempeñado como asesor del Departamento de Estado y ha participado en múltiples negociaciones de tratados, además de formar parte de comités técnicos de agencias técnicas de la ONU, ofrece una evaluación crítica de cómo funcionan realmente en la práctica los esfuerzos de gobernanza internacional. Su crítica llega en un momento en que múltiples iniciativas internacionales de gobernanza de la IA están tomando forma activamente: la Asamblea General de la ONU adoptó su primera resolución sobre IA en marzo de 2024, el Reino Unido organizó la Cumbre de Seguridad de la IA en Bletchley Park a finales de 2023, el G7 lanzó el Proceso de IA de Hiroshima y la UE finalizó su Ley de IA, lo que hace que la pregunta de si dichos marcos pueden proporcionar una supervisión significativa sea cada vez más urgente.
En una publicación en X, Dourado cuestiona la tranquilidad que muchos encuentran en la frase "esfuerzos internacionales" a la hora de abordar los desafíos de gobernanza, incluidos los que rodean a la IA. Basándose en su experiencia de primera mano, describe el sector internacional como "increíblemente disfuncional".
Según Dourado, cada tratado o acuerdo internacional se convierte en una oportunidad para que cada participante manipule el entorno político más amplio. Señala que los participantes con frecuencia tienen poco interés en el objeto real del acuerdo y, en cambio, buscan utilizarlo como palanca para objetivos no relacionados. Ha observado que los países utilizan su limitada influencia en los acuerdos multilaterales para socavar la industria estadounidense, eludir las sanciones, fabricar un pretexto de legitimidad internacional para políticas internas no liberales o impulsar el desarrollo tecnológico en una dirección autoritaria.
Los daños de esta disfunción, argumenta Dourado, están contenidos por un factor clave: hay esencialmente cero países principales, y no muchos países más pequeños, que realmente se vinculen a obligaciones que no desean de manera estricta. Cuando un tratado firmado previamente se vuelve inconveniente, a menudo se ignora o se reinterpreta sutilmente. Esta dinámica tiene precedentes en otros ámbitos: el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio se derrumbó en 2019 tras años de presuntas violaciones, y las disputas de cumplimiento han afectado a acuerdos desde la OMC hasta la Convención sobre Armas Químicas.
Dourado también destaca la composición de las delegaciones de tratados que se ocupan de temas industriales, señalando que tienden a reflejar todo el espectro de intereses especiales en juego. Una delegación de tratados de IA de EE. UU., por ejemplo, podría estar dirigida por un embajador del Departamento de Estado, pero incluiría asesores de toda la administración, los principales laboratorios de IA, otras grandes empresas tecnológicas, inversores tecnológicos y representantes de la sociedad civil. El paralelismo con otras áreas regulatorias es notable: en las telecomunicaciones, los procesos de establecimiento de estándares de la UIT han sido durante mucho tiempo un terreno disputado donde los gobiernos autoritarios presionan para obtener un mayor control sobre la infraestructura de Internet, mientras que los representantes de la industria defienden posiciones alineadas con sus intereses comerciales.
"Los esfuerzos internacionales", concluye Dourado, por lo tanto, no son una respuesta tranquilizadora al problema de la gobernanza. Es, más bien, el nombre de otro enorme problema de gobernanza no resuelto en sí mismo.
Fuente: Marginal Revolution