Kocher del BCE: las decisiones de política monetaria seguirán dependiendo de los datos, con miras al objetivo de inflación del 2%
Puntos clave
- •El responsable del BCE Martin Kocher subrayó que las decisiones de política monetaria seguirán dependiendo de los datos económicos entrantes, con el objetivo de lograr una inflación sostenible del 2%.
- •Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente siguen generando incertidumbre en los mercados energéticos mundiales, planteando riesgos continuos para la dinámica de inflación de la zona euro.
- •El último informe del IPC de la Eurozona mostró que la inflación subyacente subió al 2,5%, ligeramente por encima del 2,4% previsto, lo que indica que las presiones de precios subyacentes persisten.
- •Se espera ampliamente que el BCE implemente otra subida de tipos de 25 puntos básicos en su reunión de septiembre, a menos que disminuyan las tensiones en Medio Oriente y mejoren las cifras de inflación.

El responsable del BCE, Martin Kocher, reiteró la importancia de mantener un enfoque de política monetaria dependiente de los datos, advirtiendo que los acontecimientos geopolíticos siguen planteando riesgos para las perspectivas de inflación.
Kocher observó que las últimas semanas han demostrado la rapidez con la que los eventos geopolíticos pueden influir en los precios de la energía y, en consecuencia, en la dinámica de la inflación. Sus comentarios subrayan una preocupación significativa para los responsables de política, ya que las tensiones en Medio Oriente persisten en generar incertidumbre en los mercados energéticos mundiales, una sensibilidad que se volvió particularmente aguda para la zona euro tras el aumento de la inflación impulsado por la energía de 2022–2023.
Enfatizó que las decisiones en las próximas reuniones del BCE en otoño dependerán de los datos económicos entrantes, con el objetivo general de devolver la inflación de manera sostenible al objetivo del 2% a medio plazo del BCE. El BCE comenzó a subir sus tipos de política clave en julio de 2022, llevándolos a sus niveles más altos desde la creación del euro, como parte de su ciclo de endurecimiento más agresivo en la historia de la unión monetaria.
El último informe del IPC de la Eurozona reveló que la inflación subyacente —una medida que excluye los componentes volátiles de alimentos y energía y que es seguida de cerca por los responsables de política— subió al 2,5%, ligeramente por encima del 2,4% previsto. La persistente cifra subyacente sugiere que las presiones de precios de base continúan a pesar de que la inflación general se ha moderado respecto a sus picos de dos dígitos. A falta de una clara desescalada en Medio Oriente, junto con mejores cifras de inflación en el informe del próximo mes, se espera ampliamente que el BCE implemente otra subida de tipos de 25 puntos básicos en su reunión de septiembre.