El BCE defiende el diseño de privacidad del euro digital en medio del escrutinio global de las CBDC
Puntos clave
- •Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, afirmó que el Eurosistema no puede identificar a los usuarios que realizan o reciben pagos en euros digitales, dejando la identificación en manos de los bancos involucrados en cada transacción.
- •Las transacciones en euros digitales sin conexión dejarían los detalles de pago visibles únicamente para quien paga y quien recibe, un esquema que el BCE describe como un anonimato similar al del efectivo.
- •El Parlamento Europeo aprobó en julio la legislación del euro digital para iniciar negociaciones con el Consejo, después de que su Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios respaldara su posición en junio.
- •El BCE ha dicho que un euro digital podría emitirse tan pronto como en 2029, siempre que se apruebe la legislación necesaria y se completen las etapas técnicas y operativas restantes.
- •El BCE presenta el euro digital como una herramienta de soberanía de pagos, señalando que dos tercios de las transacciones con tarjetas en la zona del euro están a cargo de empresas no europeas.

El Banco Central Europeo (BCE) está respondiendo a las preocupaciones sobre privacidad en torno a su futura moneda digital del banco central (CBDC), e insiste en que la arquitectura del euro digital limitará drásticamente la información de transacciones disponible para el propio banco central.
En una entrevista del 10 de agosto publicada el lunes, Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, dijo que el diseño del euro digital limitaría la cantidad de información de transacciones disponible para el banco central. "El Eurosistema no podría identificar a los usuarios que realizan o reciben pagos", afirmó Cipollone.
Solo los bancos involucrados en las transacciones podrían identificar a los usuarios, incluso con fines de lucha contra el lavado de dinero, mientras que el Eurosistema no podría vincular directamente a personas específicas con pagos en euros digitales, explicó Cipollone. Las transacciones en euros digitales sin conexión irían aún más lejos, dejando los detalles de pago disponibles únicamente para quien paga y quien recibe, un esquema que el BCE ha presentado como una forma de anonimato similar al del efectivo.
Estas garantías no han resuelto el debate más amplio. Legisladores, defensores de la privacidad y miembros de la comunidad cripto han advertido que las monedas digitales emitidas por gobiernos podrían ampliar la vigilancia financiera. El proyecto europeo se desarrolla en medio de una ola global de trabajo sobre CBDC: más de 130 países y uniones monetarias, que representan aproximadamente el 98% del PIB mundial, estudian alguna forma de dinero digital de banco central, según el rastreador de CBDC del Atlantic Council, y las CBDC minoristas ya están operativas en las Bahamas y Nigeria, mientras que el e-CNY de China continúa en pruebas a gran escala.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump prohibió a las agencias federales desarrollar o promover una CBDC en enero de 2025, citando riesgos para la estabilidad financiera, la privacidad individual y la soberanía estadounidense. Por separado, los legisladores de la Cámara de Representantes han impulsado la Ley Anti-CBDC del Estado de Vigilancia, que busca prohibir que la Reserva Federal emita una CBDC.
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El euro digital, presentado como herramienta de soberanía de pagos
Más allá de la privacidad, el BCE ha presentado el euro digital como parte del esfuerzo de Europa por fortalecer su infraestructura de pagos y reducir la dependencia de proveedores de pagos no europeos.
En una conferencia pública de abril realizada en Letonia, Cipollone dijo que la dependencia de Europa de proveedores de pagos no europeos genera una vulnerabilidad estratégica. Señaló que dos tercios de las transacciones con tarjetas en la zona del euro están a cargo de empresas no europeas, y afirmó que el euro digital podría reducir esa dependencia y ofrecer una infraestructura de pagos controlada por Europa. Según los planes presentados hasta ahora, el euro digital sería moneda de curso legal en los 20 países que comparten el euro, complementando al efectivo físico en lugar de reemplazarlo.
En el ámbito legislativo, la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo respaldó su posición sobre la legislación del euro digital en junio, mientras que los legisladores posteriormente aprobaron la propuesta para negociar con el Consejo en julio. Se espera que esas negociaciones aborden parámetros clave del diseño, incluido el límite máximo de euros digitales que podrían mantener los particulares, un tope que los funcionarios han propuesto para evitar que grandes volúmenes de depósitos migren fuera de los bancos comerciales, una preocupación que los prestamistas de la zona del euro han planteado a lo largo del proyecto.
El BCE ha dicho que un euro digital podría emitirse tan pronto como en 2029, siempre que se apruebe la legislación necesaria y el proyecto supere sus etapas técnicas y operativas restantes. El calendario se basa en una fase de investigación de dos años que concluyó en octubre de 2023, tras la cual el BCE entró en una fase de preparación centrada en finalizar el reglamento del esquema y seleccionar a los proveedores de pagos que probarán el sistema en su piloto.
Revista: El euro digital: ¿dinero de vigilancia o una mejor alternativa al efectivo?