NoticiasMacroLa adopción del euro digital depende de la velocidad: ¿logrará el BCE que sea lo bastante fácil de usar?

La adopción del euro digital depende de la velocidad: ¿logrará el BCE que sea lo bastante fácil de usar?

Autor: Yahoo Finance·

Puntos clave

  • Investigaciones de OMFIF y el Imperial College de Londres indican que pequeñas fricciones en el registro y la velocidad de pago podrían limitar drásticamente la adopción del euro digital.
  • El modelo recomienda que el registro no tome más de 20 minutos, las transferencias entre personas 60 segundos o menos y los pagos en tienda unos 12 segundos para igualar a las tarjetas.
  • El BCE ha propuesto mecanismos de financiación automatizada waterfall y waterfall inverso, además del co-badging, para reducir la carga de gestión de billeteras y permitir el gasto con tarjeta.
  • Un documento de trabajo del BCE que abarca unos 19.000 hogares encontró que un video explicativo breve solo aumentó temporalmente la disposición a la adopción, y la mayor parte del efecto se desvaneció en tres meses.
  • Una encuesta del Center for Financial Studies halló que el 62,3% de los profesionales del sector financiero considera innecesario el euro digital y aproximadamente dos tercios esperan una adopción baja o muy baja por parte de los consumidores.
La adopción del euro digital depende de la velocidad: ¿logrará el BCE que sea lo bastante fácil de usar?

La adopción del euro digital depende de la velocidad: ¿logrará el BCE que sea lo bastante fácil de usar?

El Banco Central Europeo podría lograr construir un euro digital seguro y resistente, pero su adopción podría depender, en última instancia, de algo mucho más simple: que las personas lo encuentren más fácil de usar que sus métodos de pago existentes.

Investigaciones de OMFIF y del Centro de Tecnología Financiera del Imperial College de Londres sugieren que pequeñas fricciones en el registro y los pagos podrían reducir drásticamente su uso. Su modelo basado en agentes simuló cómo los consumidores podrían adoptar el euro digital en canales minoristas, en línea y entre personas.

Los hallazgos establecen puntos de referencia claros. El registro no debería tomar más de 20 minutos, las transferencias entre personas deberían tardar 60 segundos o menos y los pagos en tienda deberían igualar los aproximadamente 12 segundos que requiere una transacción con tarjeta convencional. Esos umbrales importan porque los hábitos de pago suelen moldearse tanto por la comodidad como por las políticas: si el euro digital es más lento que las tarjetas, las apps bancarias o las transferencias habituales basadas en mensajería, es probable que los usuarios vuelvan a lo que ya conocen.

Los registros lentos podrían socavar la adopción del euro digital

El modelo identifica el registro como un obstáculo temprano. Si los usuarios se enfrentan a un proceso de registro largo, muchos podrían abandonarlo antes de activar sus billeteras de euros digitales.

El acceso a través de las apps bancarias existentes podría reducir este problema, ya que los bancos ya poseen la información requerida para las verificaciones de conocimiento del cliente (KYC) y contra el lavado de dinero. Sin embargo, esas apps podrían no ofrecer la experiencia fluida de persona a persona que ayudó a crecer al servicio de pago Swish de Suecia.

Swish permite a los usuarios enviar dinero seleccionando un contacto o ingresando un número de teléfono, completando las transferencias en unos 30 segundos. Un pago en euros digitales que requiera un código QR o datos de billetera copiados podría tomar aproximadamente 60 segundos. Si los usuarios deben obtener varios números de cuenta bancaria, el proceso podría extenderse a dos minutos y volverse menos competitivo.

Una investigación aparte del BCE refuerza el desafío. Un documento de trabajo que involucró a aproximadamente 19.000 hogares encontró que explicar el euro digital mediante un video breve aumentaba temporalmente la disposición a adoptarlo, pero la mayor parte del efecto desapareció después de tres meses. Muchos encuestados prefirieron sus métodos de pago establecidos y mostraron poco interés en saber más.

Las funciones del BCE podrían eliminar la fricción en los pagos

El BCE ya ha propuesto dos funciones que podrían mejorar las perspectivas del producto: la financiación automatizada de la billetera y el co-badging.

Bajo el mecanismo waterfall, los euros digitales que excedan el límite de tenencia de un usuario se transferirían automáticamente a una cuenta bancaria designada. El waterfall inverso extraería dinero de esa cuenta cada vez que la billetera no tenga fondos suficientes para completar un pago. Esto evitaría que los usuarios tengan que supervisar y recargar manualmente sus billeteras, una incomodidad que, según sugiere el modelo de OMFIF, podría resultar fatal para el uso regular.

El co-badging permitiría a los consumidores gastar euros digitales mediante una tarjeta física o su equivalente en billetera móvil. Eso podría hacer que los pagos minoristas sean tan rápidos como las transacciones con tarjeta existentes, al tiempo que permitiría a los comercios aceptar el euro digital a través de infraestructura familiar.

No obstante, la investigación sugiere que las transferencias entre personas ofrecen la ruta más sólida hacia la adopción. Para tener éxito, la app independiente del BCE tendría que hacer que enviar euros digitales sea tan fácil como elegir un contacto del teléfono.

Los críticos cuestionan si los consumidores lo necesitan

El argumento político del euro digital descansa en gran medida en la soberanía de pagos europea. Más de 60 economistas, entre ellos Thomas Piketty, advirtieron que Europa corre el riesgo de depender cada vez más de empresas estadounidenses como Visa, Mastercard y PayPal sin una alternativa digital pública. Describieron el proyecto como una salvaguarda esencial para la resiliencia europea.

Los profesionales del sector financiero se muestran menos convencidos. Una encuesta del Center for Financial Studies reveló que el 62,3% consideraba innecesario el euro digital dado los métodos de pago ya disponibles, mientras que aproximadamente dos tercios esperaban una adopción baja o muy baja por parte de los consumidores. Los encuestados también plantearon preocupaciones sobre costos, ciberseguridad y posibles salidas de depósitos de los bancos comerciales.

El BCE, por lo tanto, enfrenta un desafío de producto tanto como uno monetario. La autonomía estratégica puede justificar la creación del euro digital, pero no persuadirá a los consumidores de abandonar opciones más rápidas o familiares. Para los usuarios cotidianos, el éxito puede reducirse a tres preguntas: ¿pueden registrarse rápidamente, enviar dinero en segundos y pagar sin pensar en qué billetera contiene sus fondos? Si no, la moneda digital pública de Europa podría ser técnicamente impresionante, pero comercialmente irrelevante.

Fuente: Yahoo Finance