El nuevo mundo agéntico del anillo O: los agentes de IA llevan a los fundadores a trabajar sin descanso
Puntos clave
- •Los fundadores señalan que los agentes de IA a menudo necesitan orientación humana o contexto adicional, lo que los hace sentirse obligados a supervisar el trabajo a toda hora.
- •Un fundador dijo que ya no puede mantener un horario de sueño regular porque dejar a los agentes bloqueados durante ocho horas resulta demasiado costoso.
- •Un fundador de San Mateo calculó que su empresa de seis personas opera unas 30 veces más rápido con agentes que sin ellos.
- •El ritmo más acelerado que generan los agentes también incrementa la carga de trabajo humana, incluidas más solicitudes de clientes a medida que se acelera la incorporación.
- •El artículo relaciona este patrón de trabajo con ideas económicas sobre productividad, incluida la predicción de Keynes de jornadas más cortas y la teoría del anillo O de Kremer sobre los eslabones débiles.

Los agentes de IA le están dando una nueva intensidad al arduo ritmo de las startups.
Como los agentes a menudo requieren orientación o contexto adicional a medida que avanzan en sus tareas, Sharma, de 27 años, se encuentra queriendo estar disponible para ellos las 24 horas del día y, como resultado, ha renunciado a un horario de sueño regular. Hasta hace poco, no podía supervisarlos de forma remota a través de un teléfono o un reloj inteligente.
“El costo de que los agentes queden bloqueados durante ocho horas es demasiado alto”, dice. “Pueden terminar su trabajo en cualquier momento, en mitad de la noche”.
Los fundadores desde hace tiempo dedican jornadas extenuantes con el objetivo de construir la próxima gran cosa. Pero las capacidades crecientes de los agentes de IA —y la velocidad a la que evolucionan los modelos que los impulsan— le dan un nuevo significado al trabajo hasta el agotamiento.
“Simplemente exigen tu atención”, dice. “¿Necesita algo? ¿Puedo ayudarlo de alguna manera?”
Pezaris, quien vive en San Mateo, California, suele trabajar de 7:30 a. m. a 2 a. m. Calcula que Proxon, que emplea a seis desarrolladores humanos, opera 30 veces más rápido de lo que lo haría sin agentes. Pero el trabajo de los agentes genera trabajo humano: incorporar clientes a un ritmo más rápido implica, por ejemplo, tener que responder a más solicitudes de clientes.
También existe un efecto multiplicador de FOMO con los agentes. “Cada minuto que no estoy trabajando, me pierdo el equivalente a una semana de trabajo”, dice Pezaris.
Los extractos provienen de un reportaje de Katherine Bindley en The Wall Street Journal.
En un comentario que acompaña los extractos en Marginal Revolution —el blog de economía escrito en coautoría por Tyler Cowen y Alex Tabarrok—, el autor escribe: “Como he bromeado en algunas de mis charlas, debemos empezar a hacer apuestas sobre cuándo llegará el dividendo de ocio de la IA. Llegará, pero todavía no…”. La ocurrencia hace eco de uno de los debates más antiguos de la economía sobre tecnología y trabajo: en su ensayo de 1930 “Posibilidades económicas para nuestros nietos”, John Maynard Keynes predijo que las ganancias acumuladas de productividad llevarían a las generaciones futuras a trabajar aproximadamente 15 horas por semana. Si las aceleraciones impulsadas por agentes terminarán reflejándose en jornadas más cortas en lugar de más largas es la pregunta abierta que subyace a la broma.
La expresión “anillo O” del titular evoca la teoría de la producción del anillo O del economista Michael Kremer: la idea de que un proceso de producción es tan fuerte como su eslabón más débil. Kremer expuso el modelo en un artículo de 1993 y lo bautizó en honor al pequeño sello de caucho cuyo fallo provocó la caída del transbordador espacial Challenger en 1986; en su formulación, el producto depende de manera multiplicativa de la calidad de cada tarea de un proceso, de modo que un solo eslabón débil limita el valor de todos los demás. Aplicada a una startup intensiva en agentes, esa lógica pone el foco en el eslabón humano: si los agentes quedan inactivos cuando su dueño duerme, la disponibilidad del fundador se convierte en el sello que asegura toda la operación. Kremer compartió posteriormente el Premio Nobel Conmemorativo de Ciencias Económicas 2019 por su trabajo experimental para aliviar la pobreza global.