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La presidenta interina de Venezuela confirma acuerdo energético de 25 años con EE. UU. que abarca 17 campos petroleros

Autor: CryptoBriefing·

Puntos clave

  • El acuerdo de 25 años abarca 17 campos petroleros con 65.000 millones de barriles de reservas probadas, entre las más grandes de cualquier país.
  • La empresa conjunta otorga a EE. UU. una participación efectiva del 55% en la producción a través de socios del sector privado, con Alejandro Betancourt López como participante clave.
  • El acuerdo apunta a una producción de 1,5 millones de barriles diarios y se espera que atraiga más de 100.000 millones de dólares en inversión y genere más de 209.000 millones de dólares en ingresos fiscales para Venezuela.
  • El acuerdo sigue a la captura y remoción de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026, que instaló a Delcy Rodríguez como presidenta interina.
  • La producción petrolera de Venezuela se desplomó desde aproximadamente 3,3 millones de barriles diarios a finales de los años noventa hasta niveles que en ocasiones estuvieron por debajo de los 400.000 barriles diarios bajo Maduro.
La presidenta interina de Venezuela confirma acuerdo energético de 25 años con EE. UU. que abarca 17 campos petroleros

Venezuela ha firmado lo que podría ser el acuerdo petrolero más trascendental del hemisferio occidental en décadas. La presidenta interina Delcy Rodríguez confirmó que un ambicioso acuerdo energético con Estados Unidos tendrá una duración de 25 años y abarcará el desarrollo de 17 campos petroleros con 65.000 millones de barriles de reservas probadas, reservas que se ubican entre las más grandes de cualquier país del mundo.

El objetivo es elevar la producción de crudo de Venezuela a 1,5 millones de barriles diarios, una cifra que marcaría un renacimiento dramático para una industria que pasó años deteriorándose bajo sanciones y mala gestión. Alcanzar ese nivel devolvería a Venezuela al grupo de productores significativos de la OPEP, aunque aún muy por debajo de su pico histórico, y añadiría un suministro considerable a un mercado global en el que las políticas de los productores han cambiado repetidamente en los últimos años.

Términos del acuerdo

El acuerdo se estructura como una empresa conjunta que otorga a EE. UU. una participación efectiva del 55% en la producción a través de socios del sector privado. Entre los participantes privados clave figura el empresario venezolano Alejandro Betancourt López, quien se ha convertido en una figura central del panorama económico post-Maduro.

Las cifras proyectadas son sustanciales. Se espera que el acuerdo atraiga más de 100.000 millones de dólares en inversión y genere más de 209.000 millones de dólares en ingresos fiscales para Venezuela a lo largo de su vigencia.

El expresidente Donald Trump describió el acuerdo como "el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial" en una publicación en redes sociales.

Antecedentes: de Maduro a una nueva era

El acuerdo sigue a la captura y remoción de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses en enero de 2026, un hecho que trastocó el orden político en Caracas e instaló a Rodríguez como presidenta interina. Maduro enfrentaba cargos de narcotráfico al momento de su captura.

Bajo Maduro, la producción petrolera de Venezuela se desplomó desde su pico de aproximadamente 3,3 millones de barriles diarios a finales de los años noventa hasta niveles que en ocasiones cayeron por debajo de los 400.000 barriles diarios. Años de subinversión, corrupción, la salida de trabajadores calificados y sucesivas capas de sanciones estadounidenses convirtieron a lo que alguna vez fue uno de los productores más preciados de la OPEP en un caso de estudio de mala gestión de recursos. Gran parte del crudo venezolano es pesado y acido, y requiere diluyente y capacidad especializada de mejoramiento, una infraestructura que se deterioró junto con la producción, lo que significa que cualquier recuperación depende de reconstruir no solo los pozos, sino toda la cadena de procesamiento y exportación.

El gobierno de Rodríguez ha hecho de la reactivación del sector petrolero su máxima prioridad económica, promulgando reformas legislativas y buscando alianzas bilaterales diseñadas para atraer de nuevo capital estadounidense al sector energético. Estos esfuerzos han incluido contratos previos con empresas como General Electric y Hunt Oil orientados a restaurar la red eléctrica y la infraestructura de servicios petroleros. Las preguntas que definirán la trayectoria del acuerdo incluyen si el gobierno interino puede proporcionar la estabilidad legal y de inversión necesaria para sostener compromisos de décadas, y con qué rapidez se pueden reconstruir el talento técnico desplazado y la infraestructura, factores que determinarán si la meta de 1,5 millones de barriles diarios pasa de proyección a producción.