El plan de IA de Trump podría reemplazar 50 leyes estatales con un solo reglamento federal
Puntos clave
- •La Casa Blanca publicó el 20 de marzo de 2026 un National Policy Framework for Artificial Intelligence, pero se lo describe como una propuesta para el Congreso y no como una regulación activa.
- •El objetivo principal de la administración es reemplazar múltiples leyes estatales de IA por un único estándar federal.
- •Colorado, Texas y California han impulsado distintas normas o legislaciones sobre IA, lo que contribuye a un entorno regulatorio fragmentado.
- •El presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14409 el 2 de junio de 2026 para ordenar a las agencias federales mejorar la ciberseguridad de los sistemas avanzados de IA.
- •El marco no especifica con claridad cómo se regularán los modelos de IA de código abierto o open-weight.

La administración Trump está cerca de establecer un marco nacional para la inteligencia artificial, según The Information. La medida podría reconfigurar la regulación de la IA en Estados Unidos y tener implicaciones más amplias para el sector tecnológico global. Al trasladar la formulación de políticas de IA a Washington, la propuesta reduciría el mosaico de normas estatales que los desarrolladores deben navegar actualmente.
Eso importa porque muchas de las principales tecnologías de IA son desarrolladas por empresas estadounidenses. Las normas adoptadas en Washington probablemente también afectarían a empresas y reguladores fuera de las fronteras de EE. UU. Sin embargo, sigue sin resolverse una cuestión importante: cómo tratará el gobierno de Estados Unidos la IA de código abierto.
Washington quiere un solo reglamento en lugar de cincuenta
En el centro del debate está el National Policy Framework for Artificial Intelligence de la Casa Blanca, publicado el 20 de marzo de 2026. A pesar de su nombre, el documento no es una regulación ni una orden ejecutiva. Expertos del Center for Security and Emerging Technologies (CSET) de la Universidad de Georgetown señalan que debe entenderse como una propuesta legislativa para el Congreso y no como una política operativa.
Los analistas del CSET Mina Narayanan, Jessica Ji y Vikram Venkatram describieron el marco como un punto de partida para las negociaciones. A su juicio, debe leerse como una forma de que la administración exponga sus prioridades mientras deja al Congreso definir la legislación final sobre IA.
El objetivo central es sencillo: sustituir múltiples leyes estatales sobre IA por un único estándar federal. La iniciativa surge de una orden ejecutiva emitida en diciembre de 2025, que instruyó a funcionarios de la Casa Blanca a elaborar recomendaciones para una política nacional sobre IA.
La propuesta llega después de que el Congreso registrara avances limitados en medidas que habrían impedido a los estados aplicar nuevas leyes sobre IA o condicionado parte de la financiación federal a que los estados limitaran sus propias normas de IA. Esos esfuerzos reflejaban la preocupación de que los desarrolladores de IA pudieran enfrentar un número creciente de requisitos contradictorios.
La situación ya es real. La AI Act de Colorado ha introducido normas destinadas a prevenir la discriminación algorítmica en sistemas de IA de alto riesgo. Según informes, Texas también anunció sus propias normas de transparencia y protección del consumidor, mientras California sigue trabajando en legislación relacionada con modelos de frontera y contenido generado por IA. Aunque los enfoques difieren, todos contribuyen a un panorama regulatorio más fragmentado.
La Casa Blanca afirma que un marco federal unificado ofrecería a los desarrolladores una orientación más clara al abordar cuestiones como la seguridad infantil, los deepfakes generados por IA y el uso de entornos regulatorios controlados para fomentar la innovación. Si el Congreso adopta ese marco, las empresas podrán dedicar menos tiempo a adaptar sus productos a las leyes de cada estado y más tiempo a su desarrollo.
La estrategia de IA de Trump va más allá del Congreso
La legislación es solo una parte del enfoque de la administración. El 2 de junio de 2026, el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14409, titulada “Promoting Advanced Artificial Intelligence Innovation and Security”, que instruye a las agencias federales a reforzar la ciberseguridad de las tecnologías avanzadas de IA.
La orden exige un centro de compensación de ciberseguridad de IA, operado junto con el sector privado, para acelerar la identificación de vulnerabilidades de software. También introduce el concepto de “covered frontier models”, en referencia a los sistemas de IA más avanzados, e indica a las agencias que elaboren un plan para su uso seguro.
En conjunto, el marco legislativo y la orden ejecutiva refuerzan el objetivo declarado de la administración de preservar el liderazgo de Estados Unidos en IA al tiempo que mejora sus protecciones de ciberseguridad.
El código abierto sigue siendo la gran incógnita
La mayor cuestión sin resolver es cómo se tratarán los modelos de IA open-weight. Por un lado, el marco aborda temas como la seguridad infantil, la identidad digital, los deepfakes y la innovación. Por otro, no define con claridad cómo debería regularse la IA de código abierto. The Information considera que esta es una de las principales preguntas pendientes de la propuesta.
El debate surge mientras gobiernos de todo el mundo otorgan cada vez más importancia a la IA avanzada. El International AI Safety Report 2026, encabezado por el ganador del Premio Turing Yoshua Bengio y elaborado por más de 100 expertos de más de 30 países, concluye que los sistemas de IA cada vez más capaces requieren una gobernanza más sólida. El informe también advierte que los modelos open-weight plantean desafíos de gobernanza particulares porque, una vez liberados, pueden modificarse y redistribuirse libremente, lo que dificulta garantizar que las medidas de seguridad se adopten de manera consistente.
Para los desarrolladores de IA, la prioridad inmediata quizá no sea la política de código abierto, sino la claridad regulatoria. Un régimen federal que prevalezca sobre las normas estatales podría convertir una variedad de requisitos de cumplimiento en un solo estándar nacional, reduciendo los costos para las empresas que operan en los 50 estados. Al mismo tiempo, limitaría la capacidad de los estados para crear sus propias salvaguardas de IA antes de que las reglas federales queden finalizadas.
Aún no está claro si el Congreso aprobará la propuesta. Aun así, el marco señala que Washington quiere convertirse en la principal autoridad sobre la regulación de la IA. Como las empresas estadounidenses siguen produciendo gran parte de la tecnología de IA del mundo, el resultado podría definir no solo la ley de EE. UU., sino también los estándares que muchos desarrolladores en otros lugares deberán seguir.