El Senado pospone la votación de la Ley Clarity mientras los negociadores enfrentan disputas éticas y de política
Puntos clave
- •El Senado pospuso una votación de procedimiento sobre la Digital Asset Market Clarity Act más allá del receso de agosto debido a conflictos no resueltos que probablemente habrían provocado el fracaso del proyecto de ley.
- •La divulgación del presidente Trump de 1.400 millones de dólares en ganancias de criptomonedas se convirtió en el obstáculo más significativo, ya que los demócratas consideraron que el interés financiero era insuperable para un debate público en el pleno.
- •La legislación ya fue aprobada por la Cámara de Representantes y el Comité Bancario del Senado con apoyo bipartidista, representando un esfuerzo importante para clarificar la autoridad jurisdiccional de la SEC y la CFTC sobre los activos digitales.
- •Más allá de las preocupaciones éticas, los legisladores permanecieron divididos sobre las disposiciones de acceso a datos para el cumplimiento de la ley, la clasificación de materias primas agrícolas y los mecanismos de rendimientos y recompensas de stablecoins.
- •Una votación de clausura fallida habría hecho que revivir el proyecto de ley fuera extremadamente difícil, por lo que el retraso preserva la oportunidad de un acuerdo bipartidista cuando los senadores regresen a mediados de septiembre.

El Senado de EE. UU. ha pospuesto la acción sobre la Digital Asset Market Clarity Act, aplazando incluso una votación de procedimiento más allá del receso de agosto. El líder de la mayoría del Senado, John, anunció el jueves por la noche que los legisladores no realizarían una votación sobre el proyecto de ley antes de partir hacia su receso de agosto, una decisión que frustró a la industria de las criptomonedas. Sin embargo, el retraso podría, en última instancia, favorecer al proyecto de ley, otorgando a los negociadores tiempo adicional para resolver conflictos que probablemente habrían derrotado la legislación si se hubiera procedido a una votación.
La Ley Clarity ya fue aprobada por la Cámara de Representantes y superó el Comité Bancario del Senado con apoyo bipartidista, lo que representa un paso significativo hacia la regulación federal del mercado de criptomonedas. El proyecto de ley forma parte de un esfuerzo legislativo más amplio para establecer un marco integral de estructura de mercado para los activos digitales, abordando cuestiones de larga data sobre qué agencias —la SEC o la CFTC— tienen jurisdicción sobre diferentes categorías de tokens y plataformas de negociación. Para una industria que ha operado bajo una guía regulatoria fragmentada y a menudo cuestionada, la legislación representa uno de los intentos más significativos de proporcionar reglas federales definitivas. No obstante, sin una votación programada en el pleno del Senado, su camino hacia la promulgación sigue siendo incierto. Los participantes del mercado han interpretado la falta de acción como una señal de que las posibilidades de que el proyecto de ley se firme como ley en 2026 se han reducido.
Una votación de procedimiento en agosto habría enfrentado obstáculos formidables. Según ayudantes legislativos y fuentes de la industria, el volumen de problemas no resueltos creó una barrera que incluso una moción de procedimiento para avanzar habría tenido dificultades para superar. Las negociaciones a lo largo de la semana hicieron cada vez más evidente que programar una votación era poco realista, y mucho menos asegurar una victoria.
El obstáculo ético
El problema no resuelto más significativo gira en torno a las preocupaciones éticas relacionadas con los intereses comerciales de criptomonedas del presidente Donald Trump. Los demócratas han expresado alarma por su participación en el sector durante más de un año, y los legisladores plantearon objeciones ya en mayo de 2025 durante las negociaciones sobre la Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act (GENIUS Act). La divulgación pública que hizo Trump de 1.400 millones de dólares en ganancias por sus tenencias de criptomonedas proporcionó evidencia concreta de lo que estaba en juego financieramente.
Una fuente familiarizada con las negociaciones describió la divulgación de ganancias de Trump como el "tiro de gracia" para el avance del proyecto de ley el viernes. La magnitud de su interés financiero creó una barrera que los legisladores demócratas consideraron insuperable en el debate público del pleno. Este único problema detuvo efectivamente el progreso de un proyecto de ley que, de otro modo, contaba con el respaldo bipartidista suficiente para superar el comité.
Otros conflictos no resueltos
Más allá de la ética, varios desacuerdos en materia de política permanecían sin resolver. Las disposiciones sobre el cumplimiento de la ley seguían en debate, incluidas disputas sobre cómo las agencias federales deberían acceder a los datos de transacciones y qué autoridad de investigación deberían tener. Los asuntos relacionados con la agricultura vinculados a la clasificación de materias primas y la jurisdicción no se habían resuelto.
La regulación de stablecoins surgió como un punto de controversia más reciente. Un número creciente de legisladores expresó preocupación por los rendimientos de los stablecoins y los mecanismos de recompensas, advirtiendo que tales características podrían plantear riesgos para los inversores minoristas o replicar problemas que contribuyeron a crisis financieras pasadas. Estos debates se habían intensificado en las últimas semanas, dificultando la elaboración de un lenguaje aceptable para ambas partes.
El peso combinado de estos asuntos pendientes creó un entorno de negociación en el que el compromiso parecía inalcanzable a corto plazo. Si el Senado hubiera forzado una votación a pesar de estos desacuerdos, un fracaso procesal probablemente habría detenido el progreso legislativo hasta que el próximo Congreso se reúna en 2027.
Por qué el retraso podría ofrecer un camino a seguir
La industria de las criptomonedas había presionado para una acción inmediata y consideró el aplazamiento como un retroceso. Sin embargo, una votación de procedimiento fallida podría haber resultado más perjudicial. Una vez que un proyecto de ley pierde una votación de clausura en el Senado, reavivar las negociaciones se vuelve considerablemente más difícil. El liderazgo de la mayoría se muestra reacio a revisar una medida percibida como derrotada, y los patrocinadores tienen dificultades para reconstruir el impulso entre colegas que ya han emitido un voto público en contra de su avance.
Al posponer la acción, el liderazgo del Senado preservó la posibilidad de alcanzar un acuerdo bipartidista. Cuando los legisladores regresen a mediados de septiembre, tendrán cuatro semanas adicionales para reducir las diferencias sobre las divulgaciones éticas, el lenguaje sobre el cumplimiento de la ley, las definiciones agrícolas y la mecánica de los stablecoins. Las negociaciones pueden continuar de manera privada sin obligar a los miembros a tomar posiciones públicas que posteriormente podrían necesitar revertir.
La Ley Clarity sigue programada para su consideración, pero los observadores no están seguros de si el liderazgo del Senado programará una votación en el pleno después del receso. La atención se centrará en las declaraciones del líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, y del presidente Trump como señales sobre si es posible el progreso. Los observadores también monitorearán si los negociadores demócratas y republicanos anuncian avances en las salvaguardias éticas, o si nuevas demoras indican que las conversaciones se han estancado.
La industria de las criptomonedas ahora enfrenta una elección entre aceptar que el progreso legislativo requiere paciencia o presionar para una acción que podría fracasar de manera decisiva. Los precios del mercado ya reflejan probabilidades reducidas de aprobación en 2026. Para los partidarios del proyecto de ley, el retraso de agosto no fue una derrota sino un respiro, uno que compró tiempo para abordar problemas que ninguna votación podría haber salvado.