OpenAI bloquea un grupo de cuentas de ChatGPT prorrusas que promocionó un centro de estudios con nombres de investigadores reales
Puntos clave
- •OpenAI dijo que las cuentas bloqueadas usaron VPN para evadir sus restricciones relacionadas con Rusia antes de generar contenido para el International Burke Institute.
- •La empresa señaló que 34 de los 36 artículos del sitio del instituto eran artículos académicos reales atribuidos falsamente a otros autores.
- •El sitio web del Burke Institute incluyó a investigadores destacados como Noam Chomsky y Francis Fukuyama, mientras que algunos expertos mencionados dijeron no tener vínculo alguno con el grupo.
- •OpenAI indicó que el esfuerzo de influencia difundió publicaciones por Facebook, LinkedIn, X, Substack y Telegram, con canales de Telegram que alcanzaron entre 10.000 y 20.000 seguidores.
- •El instituto negó que el uso de sus publicaciones por parte de terceros pruebe cooperación, coordinación, financiamiento o un propósito compartido.

OpenAI bloqueó un “grupo” de cuentas de ChatGPT que, según la empresa, formaba parte de una operación de influencia prorrusa diseñada para denostar a los países occidentales mientras promocionaba un centro de estudios construido sobre investigaciones académicas atribuidas falsamente.
En una entrada de blog publicada esta semana, la compañía dijo que los usuarios bloqueados emplearon VPN para eludir su restricción a los usuarios rusos y luego usaron su tecnología para crear publicaciones en redes sociales que promocionaban el International Burke Institute (IBI), una organización que se describe a sí misma como una “comunidad de expertos” con sede en Israel, pero que OpenAI identifica como el “núcleo” de una operación de influencia rusa.
Según OpenAI, el centro de estudios —cuyo sitio web sigue en línea— incluye entre sus colaboradores a figuras destacadas como el lingüista e intelectual estadounidense Noam Chomsky y el politólogo y escritor estadounidense Francis Fukuyama. Ni Chomsky ni Fukuyama respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios de Fortune. Una de las autoras incluida en el sitio dijo que no tenía idea de que el sitio web usaba su nombre hasta que Fortune se comunicó con ella. Otros expertos incluidos en la lista, como Shlomo Avineri y Jiang Ping, fallecieron antes de la fundación del IBI.
OpenAI señaló que el sitio web, registrado en febrero de 2025, también alojó un “índice de soberanía” que favorecía a Rusia, además de decenas de artículos con autoría atribuida erróneamente. Una revisión de Fortune del sitio web del Burke Institute a través de Wayback Machine reveló que, aunque el sitio existía desde febrero del año pasado, no se publicó nada en la página antes de octubre de 2025.
El instituto ha rechazado las acusaciones. En respuesta a un reportaje del medio francés Le Monde sobre las afirmaciones de OpenAI, emitió un comunicado rechazando cualquier sugerencia de que no sea un centro de estudios legítimo.
“El hecho de que terceros usen o citen una publicación del IBI, el nombre del Instituto o los hallazgos del Índice de Soberanía no constituye, por sí mismo, evidencia de cooperación, coordinación, financiamiento o un propósito subyacente común”, señaló el comunicado.
El Burke Institute no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios de Fortune enviada al correo electrónico publicado en su sitio web. OpenAI dijo que, según su investigación, un pequeño grupo de personas en Israel representó al Burke Institute en entrevistas y conferencias.
El uso de nombres de investigadores reales
La revisión de OpenAI de los artículos del Burke Institute halló que 34 de 36 eran artículos académicos genuinos atribuidos falsamente a otros autores. Una captura de pantalla publicada por OpenAI mostró un artículo legítimo sobre gobernanza migratoria que apareció en el sitio web del Burke Institute: había sido tomado del Migration Policy Institute, pero se atribuyó a Kate Howell, profesora de ciencia de los alimentos de la Universidad de Melbourne, junto con una foto de perfil tomada de internet. Desde que OpenAI publicó su entrada de blog, el sitio web cambió la atribución del artículo a una de sus autoras reales, Kate Hooper, analista de políticas sénior del Migration Policy Institute. Hooper no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Otra profesora incluida como experta en el sitio web del Burke Institute es Susan Ariel Aaronson, profesora de asuntos internacionales de la Universidad George Washington. Un artículo legítimo que ella escribió para el Centre for International Governance Innovation fue publicado en el sitio web con un enlace para descargarlo.
Aaronson —quien también es coinvestigadora principal del NSF-NIST Institute for Trustworthy AI in Law & Society (TRAILS)— dijo a Fortune que no está vinculada de ninguna manera con el Burke Institute. Contactada por teléfono, describió la situación como inquietante.
“La confianza es realmente importante en la gobernanza de la inteligencia artificial, y aquí tienes esta situación muy extraña, ¿sabes?, que genera una desconfianza sustancial, así que es realmente inquietante”, dijo.
También lamentó que exista poca regulación a nivel federal para abordar este tipo de casos, y sostuvo que debe manejarse desde los más altos niveles.
“La administración Trump no está haciendo nada para gobernarla de manera efectiva, y está gestionando la inteligencia artificial de forma opaca. Esa opacidad no construye confianza”, añadió.
Otros artículos del sitio web del Burke Institute parecen haber sido traducidos al inglés desde un idioma eslavo, según OpenAI, que citó pistas como el uso de la palabra “svetofor”, que significa “semáforo” en varios idiomas eslavos, incluido el ruso.
Amplificación en plataformas sociales
OpenAI sostiene que los usuarios de ChatGPT crearon numerosas publicaciones en redes sociales para promocionar el instituto. Algunas provenían de cuentas con el nombre y la marca del International Burke Institute, mientras que otras provenían de personas ficticias que promocionaban el instituto en Facebook, LinkedIn y X, así como en Substack y Telegram.
OpenAI dijo que las publicaciones de cuentas individuales “solo recibieron un bajo número de visualizaciones” y que las cuentas oficiales del instituto tenían un “número bajo de suscriptores”. Sin embargo, en la plataforma de mensajería instantánea Telegram, los operadores lograron atraer una audiencia mayor, de entre 10.000 y 20.000 seguidores por canal.
A pesar de lo que OpenAI describe como un seguimiento reducido, los hallazgos de la compañía ilustran cómo actores vinculados a Rusia habrían usado la inteligencia artificial para intensificar sus campañas de propaganda. Para OpenAI, el caso también muestra que las herramientas generativas pueden usarse no solo para producir texto, sino para ayudar a armar una estrategia más amplia de credibilidad basada en expertos falsos, investigaciones copiadas y amplificación coordinada en las plataformas.
A principios de año, OpenAI informó que desarticuló otra operación que rastreó hasta Rusia, la cual usó ChatGPT para generar contenido político en alemán antes de las elecciones federales de Alemania. Esa campaña criticaba a Estados Unidos y a la OTAN, distribuía contenido a través de Telegram y X, y creó material generado con inteligencia artificial en apoyo del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).
Por separado, ciberdelincuentes de habla rusa usaron Cursor, el asistente de programación con inteligencia artificial de SpaceX, para hackear a una empresa química belga junto con otras seis compañías solo este año, según un informe de Reuters que cita datos de la empresa de ciberseguridad Gambit Security.
Fuente: Fortune · informe de inteligencia de amenazas de OpenAI (PDF)