NoticiasMacroEl ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Al-Busaidi: La guerra contra Irán puso al descubierto el mito de la política de contención

El ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Al-Busaidi: La guerra contra Irán puso al descubierto el mito de la política de contención

Autor: Bworldonline·

Puntos clave

  • El ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Al-Busaidi, identifica a Israel y no a Irán como la amenaza más grave a la estabilidad regional del Golfo en su artículo de opinión en Le Monde.
  • Actualmente se llevan a cabo consultas para crear un marco duradero conforme al derecho internacional que proteja los derechos de navegación por el estrecho de Ormuz, con Francia desempeñando un papel constructivo.
  • El estrecho de Ormuz gestiona aproximadamente una quinta parte del consumo diario de petróleo del mundo, lo que convierte cualquier interrupción en una preocupación significativa para los mercados energéticos globales.
  • Al-Busaidi sostiene que la política de contención hacia Irán aplicada desde 1979 se construyó sobre una premisa falsa, ya que Teherán nunca constituyó una amenaza existencial para la región.
  • El papel histórico de Omán como intermediario discreto entre Irán y los gobiernos occidentales otorga especial relevancia a la intervención del ministro, dado el historial del país en la facilitación de diplomacia de retaguardia, incluidas las conversaciones que llevaron al acuerdo nuclear iraní de 2015.
El ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Al-Busaidi: La guerra contra Irán puso al descubierto el mito de la política de contención

En un artículo de opinión publicado en Le Monde, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Al-Busaidi, escribe que el reciente conflicto en el Golfo ha dejado a la región profundamente marcada y que una evaluación clara y objetiva está ya pendiente desde hace tiempo. A su juicio, las amenazas más graves a la estabilidad regional no emanan de Teherán, sino de Tel Aviv.

El pueblo del Sultanato de Omán y sus vecinos del Golfo viven con las consecuencias de una guerra que, según su evaluación, nunca debería haber tenido lugar. Su principal esperanza, escribe, es que la comunidad internacional esté presenciando genuinamente la conclusión del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, y no simplemente una pausa temporal en las hostilidades.

Aunque la guerra no ha sido declarada formalmente terminada y, a pesar del riesgo de que una de las partes pueda reavivarla de forma imprudente, Al-Busaidi sostiene que la comunidad internacional debe comenzar a extraer lecciones de lo ocurrido. En lugar de detenerse en los errores y los errores de cálculo que condujeron a la crisis, la atención debe dirigirse ahora hacia el futuro. La intervención reviste especial relevancia dado el papel histórico de Omán como intermediario discreto entre Irán y los gobiernos occidentales, habiendo acogido previamente las conversaciones de retaguardia que ayudaron a sentar las bases del acuerdo nuclear iraní de 2015.

Libertad de navegación por el estrecho de Ormuz

Una prioridad está por encima de todas las demás, escribe. Actualmente se llevan a cabo conversaciones complejas para establecer un marco duradero que garantice la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz. Como uno de los dos únicos Estados cuyas aguas territoriales limitan con esta vía marítima estratégica —siendo Irán el otro—, Omán asume una responsabilidad especial. Al-Busaidi subraya que Omán debe trabajar junto a Irán y a la comunidad internacional en general, que depende en gran medida de este paso marítimo, para desarrollar un marco realista, sostenible y conforme al derecho internacional que garantice de forma permanente los derechos de navegación.

El éxito de estas consultas es esencial para la economía global, señala, ya que el libre tránsito por el estrecho de Ormuz sigue siendo un pilar del comercio internacional. Este punto de estrangulamiento gestiona aproximadamente una quinta parte del consumo diario de petróleo del mundo, lo que convierte cualquier interrupción en una preocupación inmediata para los mercados energéticos en todo el mundo. Al-Busaidi también reconoce el papel especialmente constructivo desempeñado por Francia durante estas conversaciones. Sin embargo, advierte que la urgencia de este asunto no debe impedir una perspectiva estratégica más amplia, ya que el estrecho de Ormuz representa solo un elemento de un panorama mucho más amplio que requiere una reflexión cuidadosa.

Intereses vitales que defender

Desde 1979, la seguridad en el Golfo se ha organizado en gran medida en torno a lo que llegó a conocerse como la política de "contención". Esta doctrina, basada principalmente en la exclusión, partía del supuesto de que el objetivo principal de la arquitectura de seguridad de la región era proteger al Golfo árabe —y a los intereses occidentales asociados a este— de una amenaza existencial supuestamente planteada por Irán. Esta doctrina sustentó una expansión de décadas de la presencia militar estadounidense en el Golfo, incluidas instalaciones importantes en Catar, Bahréin —sede de la Quinta Flota de EE. UU.—, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.

Esa suposición, escribe Al-Busaidi, fue fundamentalmente errónea. Teherán no constituía una amenaza existencial. Los enormes gastos militares en toda la región, la expansión de las bases militares estadounidenses por el Golfo y el mantenimiento de una presencia de protección militar de largo alcance fueron desarrollados y sostenidos a un costo tremendo, pero sin aportar un valor estratégico genuino.

La guerra contra Irán, concluye, reveló hasta qué punto la política de contención fue un mito.