NoticiasMacroMéxico apuesta por los biocombustibles y los productos comerciales para enfrentar su crisis de sargazo

México apuesta por los biocombustibles y los productos comerciales para enfrentar su crisis de sargazo

Autor: OilPrice.com·

Puntos clave

  • Hasta 9,000 toneladas de sargazo llegan cada día a la costa caribeña de México, y el gasto anual para manejar el alga ronda los $2,000 millones, equivalente a aproximadamente el 11 por ciento del PIB local.
  • En julio, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan de $115 millones que incluye desplegar dos barcos para capturar el alga mar adentro, instalar 30 millas de barreras de contención de la marina y elevar la capacidad diaria de recolección de unas 2,200 a 4,000 toneladas para 2027.
  • México coopera con Japón, que aportará tecnología de monitoreo oceánico, equipo especializado con robótica y sensores, y apoyo financiero para las labores de limpieza.
  • De casi 200 proyectos relacionados con el sargazo, Alicia Barcena dijo que 39 ya producen artículos como combustibles, fertilizantes, laminados y bioplásticos, mientras que al menos 11 tienen potencial de escalamiento industrial.
  • Un consorcio neerlandés financiará, construirá y operará un Centro de Sargazo en Quintana Roo para convertir el alga en biometano, aunque los investigadores deben gestionar el arsénico que acumula el alga antes de que pueda usarse con seguridad en agricultura, construcción o combustible.
México apuesta por los biocombustibles y los productos comerciales para enfrentar su crisis de sargazo

Durante los últimos 15 años, México ha enfrentado un grave problema de algas marinas, con enormes cantidades de un alga parda conocida como sargazo llegando a las playas de la costa caribeña y afectando gravemente a la industria turística. La afluencia forma parte de un fenómeno atlántico más amplio: desde la primera inundación a escala regional en 2011, el monitoreo satelital ha seguido una franja recurrente de sargazo —a menudo llamada el Gran Cinturón Atlántico de Sargazo— que se extiende desde África Occidental a través del Atlántico tropical hacia el Golfo de México y el Caribe, y los científicos vinculan su crecimiento a la escorrentía de nutrientes transportada por grandes ríos como el Amazonas y al calentamiento de las aguas oceánicas. Aun así, los investigadores no han logrado encontrar una forma eficaz de evitar que el alga llegue a la costa ni de predecir de manera fiable su desplazamiento. Mientras el gobierno mexicano trabaja para gestionar los enormes volúmenes que llegan cada año, los científicos exploran usos potenciales para el alga, como biocombustible o fertilizante.

La magnitud del problema es notable. Hasta 9,000 toneladas de algas llegan cada día a las playas de México a lo largo de la costa caribeña, una región que depende en gran medida de los ingresos turísticos. Esa dependencia es significativa: México figura entre los países más visitados del mundo, y el estado caribeño de Quintana Roo —hogar de Cancún, Tulum y Playa del Carmen— recibe la mayor parte de sus llegadas internacionales. Los gobiernos locales de estos destinos luchan por mantener las playas limpias, utilizando equipo industrial como excavadoras para retirar el sargazo y permitir que los visitantes sigan usando las playas y nadando en el mar. Es una batalla diaria, y el gasto anual en el manejo del sargazo asciende a alrededor de $2,000 millones, lo que equivale aproximadamente al 11 por ciento del PIB local.

El sargazo huele a huevos podridos y libera metano al descomponerse, el mismo gas que los proyectos de biodigestión actualmente en desarrollo buscan capturar como fuente de energía. Aunque no se cree que represente una amenaza importante para la salud pública, puede afectar la salud de poblaciones vulnerables y de trabajadores que están expuestos con regularidad al alga. Mientras tanto, los turistas suelen evitar las playas donde se acumula por el olor, la imposibilidad de nadar y el impacto visual del alga. Esto ha llevado a muchos visitantes a explorar destinos alternativos que aún no han sufrido problemas de sargazo, como la costa del Pacífico de México.

Respuesta del gobierno

En julio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció un plan de $115 millones para combatir el aumento del sargazo en el Caribe. El gobierno planea desplegar dos grandes barcos para capturar el alga antes de que llegue a la costa. También se prevé que la marina de México instale 30 millas de barreras de contención para atrapar el sargazo en el mar en las zonas más críticas, incluidas Playa del Carmen, Cancún, Tulum, Puerto Morelos y Mahahual. Los trabajadores seguirán recogiendo con palas el alga que sí llegue a la orilla.

"El esfuerzo hasta ahora ha sido titánico, pero tenemos que hacer más para evitar que el sargazo llegue a las playas", dijo Sheinbaum.

Las autoridades mexicanas y el sector privado tienen actualmente la capacidad de recolectar casi 2,200 toneladas métricas de sargazo cada día en el mar y en las playas. El gobierno pretende aumentar esta capacidad a unas 4,000 toneladas para 2027.

Además, el gobierno trabaja con Japón para enfrentar el problema. Japón proporcionará tecnología de monitoreo oceánico, equipo especializado que incluye robótica y sensores, y cooperación financiera como parte de los esfuerzos de limpieza.

El sargazo se ha convertido en un problema importante en varias regiones, y partes del Caribe y del sur de Florida también reportan grandes cantidades de esta alga en sus costas. México no está solo en su respuesta: países como la República Dominicana, Jamaica y Barbados han enfrentado inundaciones repetidas desde 2011 y han probado sus propias barreras y programas de recolección. Como parte del proyecto entre México y Japón, los investigadores explorarán la posibilidad de convertir el sargazo en productos comercialmente viables, como fertilizante, biocombustibles, materiales de construcción y jabón, lo que podría ayudar a estas regiones a recuperar el acceso a sus playas.

De molestia a recurso

La secretaria de Medio Ambiente de México, Alicia Barcena, dijo que de casi 200 proyectos relacionados con el sargazo, al menos 11 tenían potencial para escalar industrialmente, mientras que 39 ya estaban produciendo artículos, incluidos combustibles, fertilizantes, laminados y bioplásticos utilizados para fabricar sandalias.

En julio de 2025, el gobierno del estado de Quintana Roo anunció planes para desarrollar una nueva instalación para monitorear y gestionar el sargazo de México y, con el tiempo, convertirlo en biocombustible. Un consorcio neerlandés financiará, construirá y operará el Sargassum Centre, cuyo objetivo es desarrollar nuevas tecnologías para la biodigestión del sargazo y residuos orgánicos para producir biometano. Si tiene éxito, podría servir como modelo para que otras regiones que enfrentan sargazo lo sigan.

La composición química del sargazo que se encuentra a lo largo de la costa caribeña de México también podría hacerlo apto para uso como insumo agrícola. Una evaluación de 2026 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables estudió de cerca el alga para comprender mejor su potencial como oportunidad económica y no como una carga.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Santo Domingo y el BID han desarrollado métodos para producir energía a partir del sargazo mientras separan el arsénico contenido en el alga. Ese paso es importante porque el sargazo acumula con facilidad arsénico y otros metales pesados del agua de mar, una característica que debe gestionarse antes de que el alga pueda utilizarse con seguridad en agricultura, construcción o combustible. Dependencias del gobierno mexicano y centros de investigación universitarios también están explorando la posibilidad de usar el sargazo como material de construcción orgánico para producir bloques, ladrillos, adoquines y mezclas asfálticas.

México ha invertido fuertemente en la limpieza de la enorme afluencia de sargazo durante la última década, incluso cuando el seguimiento satelital ha registrado volúmenes récord en la franja atlántica en años como 2018 y 2023. Ahora, el gobierno y el sector privado esperan analizar de forma efectiva el alga parda para comprender mejor su potencial como biocombustible, fertilizante u otro producto, y para desarrollar oportunidades económicas a partir de algo que hasta ahora se ha visto como una plaga que interrumpe la actividad turística regional y los ingresos. Si proyectos piloto como el Sargassum Centre pueden escalar hasta convertirse en una industria capaz de absorber los volúmenes que llegan cada temporada, es la pregunta que otras regiones afectadas esperan ver respondida.

Por Felicity Bradstock para Oilprice.com