Acciones de Meta (META): cómo una rebelión interna frenó el plan masivo de despidos de Zuckerberg
Puntos clave
- •Una investigación de Reuters, basada en documentos confidenciales y más de 20 fuentes, expuso el Proyecto OT de Meta, un plan para reestructurar la compañía en torno a agentes de IA con recortes contemplados de hasta 60% en departamentos seleccionados.
- •Zuckerberg revirtió la segunda fase del plan horas antes de los despidos del 20 de mayo; Meta procedió solo con un recorte del 10% que afectó a unos 8.000 empleados y abandonó por completo la fase de noviembre.
- •Las métricas internas mostraron que la generación de código asistida por IA aumentó 220% interanual, mientras que los cambios de funciones visibles para los usuarios crecieron solo 36%, y los incidentes de seguridad y fallas aumentaron 40%.
- •Una demanda presentada en julio alega que Meta usó sistemas basados en IA para identificar y despedir a empleados en licencia médica o familiar; Meta niega las acusaciones y afirma que las decisiones las toman personas, no la IA.
- •Meta planea gastar al menos 130.000 millones de dólares en procesadores e infraestructura de IA en 2026, un desembolso que, según los analistas, consumirá todo su efectivo operativo de ese año fiscal.

Las acciones de Meta (META) subieron 1,21% ante nuevas revelaciones sobre la controversial iniciativa de transformación de la fuerza laboral de la compañía, litigios pendientes y crecientes dudas sobre el retorno de sus enormes inversiones en IA.
La investigación de Reuters expone el «Proyecto OT»
El 26 de agosto, Reuters publicó una extensa investigación basada en documentos confidenciales de la compañía y entrevistas con más de 20 fuentes, que expone el panorama completo de la estrategia laboral de Meta detrás de cámaras.
La iniciativa llevaba el nombre clave de Proyecto OT, que significa Organization Transformation (Transformación Organizacional). Concebido durante la cumbre de liderazgo de enero de Meta en la residencia hawaiana de Zuckerberg, el programa buscaba transformar a Meta en una organización «nativa de IA» en la que agentes de inteligencia artificial asumieran responsabilidades actualmente en manos de personal humano. La revelación coloca a Meta en el centro de un debate más amplio en la industria sobre si la IA generativa justifica reducciones de personal a gran escala, una cuestión que varios grandes empleadores tecnológicos han enfrentado al aumentar su gasto en IA.
Durante las sesiones de planificación estratégica, el liderazgo contempló reducciones de personal de hasta 60% en departamentos seleccionados. La reestructuración estaba diseñada para desarrollarse en dos fases: la primera comenzaría el 20 de mayo y una fase posterior, programada para noviembre, apuntaría a puestos adicionales.
En ese momento, Meta empleaba aproximadamente a 79.000 personas. Una reducción del 20% habría significado eliminar cerca de 16.000 puestos.
La estrategia se desmorona
Solo horas antes de la primera ronda de despidos el 19 de mayo, Zuckerberg revirtió su decisión. Meta procedió con la reducción del 10% de su fuerza laboral a la mañana siguiente, afectando a unos 8.000 empleados, pero abandonó por completo la fase de noviembre prevista.
Zuckerberg luego aseguró a los empleados que no esperaba «otros despidos a nivel de toda la compañía este año».
El abrupto cambio de rumbo ocurrió cuando las métricas internas pusieron en duda la efectividad de la implementación de la IA. Mientras que la generación de código con plataformas de IA aumentó 220% interanual, las modificaciones que producían funciones nuevas o mejoradas visibles para los usuarios finales crecieron apenas 36%. Esa brecha entre la producción asistida por IA y el producto lanzable refleja un desafío que otras empresas tecnológicas también han reportado al medir las ganancias de productividad de las herramientas de codificación con IA.
Las brechas de seguridad y fallas técnicas, incluyendo interrupciones del servicio y posibles compromisos de datos, aumentaron 40% en comparación con el año anterior. Las horas de empleado dedicadas a resolver estos problemas subieron 70%.
La resistencia del personal también iba en aumento. Meta había instalado software de monitoreo en las computadoras de los empleados en Estados Unidos para registrar pulsaciones de teclas y movimientos del cursor, con el objetivo de entrenar agentes de IA para imitar patrones de trabajo humano. Numerosos trabajadores concluyeron que, en esencia, estaban entrenando a sus propios reemplazos. Este tipo de prácticas de monitoreo se ubica en una zona gris de la legislación laboral estadounidense, donde la vigilancia de empleados es generalmente legal si se informa, pero ha enfrentado un escrutinio regulatorio y sindical creciente.
La satisfacción de los empleados se desplomó de 74% positiva a 55% positiva en la encuesta semestral Pulse de Meta.
El desafío legal
Una demanda separada presentada en julio alega que Meta utilizó sistemas basados en IA para identificar y despedir a empleados que estaban ausentes por razones médicas o en licencia para cuidar a familiares.
Meta rechazó las acusaciones, declarando que «la gestión de la fuerza laboral y las decisiones organizacionales fueron y son tomadas por personas, no por IA».
Abogados laborales citados por Forbes indicaron que el caso podría depender de si la metodología de selección de Meta impactó de manera desproporcionada a empleados en licencia, y observaron que California y Nueva York, donde trabajan los empleados afectados, mantienen sólidas protecciones laborales. El resultado podría influir en cómo otras empresas documentan y defienden decisiones de empleo asistidas por IA, un área donde la jurisprudencia estadounidense aún está en desarrollo.
Situación actual
Meta reconoció la existencia del Proyecto OT, caracterizándolo como una iniciativa de reducción de costos y reorganización. La compañía aclaró que nunca planeó eliminar el 60% de su fuerza laboral total y que múltiples divisiones importantes quedaron excluidas del programa.
Durante una reunión interna general a principios de julio, Zuckerberg admitió que la tecnología de agentes de IA no había «acelerado» al ritmo que anticipaba, aunque proyectó avances significativos en los siguientes tres a seis meses.
Meta tiene previsto destinar al menos 130.000 millones de dólares a procesadores e infraestructura de IA a lo largo de 2026. Los analistas financieros predicen que este gasto absorberá todo el efectivo operativo de la compañía para ese año fiscal. Ese nivel de intensidad de capital rivaliza con los mayores compromisos de infraestructura de IA anunciados en el sector tecnológico este año, y aumenta la presión por retornos medibles de la eficiencia impulsada por IA.
Las acciones de META subían 1,21% al momento de publicarse este reportaje.