D. Earl Stephens celebra los avances demócratas en las elecciones como un 'tsunami azul'
Puntos clave
- •D. Earl Stephens, exredactor jefe de Stars and Stripes, caracteriza los resultados de la elección como un 'tsunami azul' en el que los demócratas ganaron el Senado, la Cámara, numerosas contiendas para gobernador y muchas contiendas locales.
- •Los resultados preliminares citados por Stephens indicaban que los demócratas superaron a los republicanos por 13%, con márgenes individuales que incluyen la victoria de James Talarico por 12 puntos en Texas y la victoria senatorial de Roy Cooper por 20 puntos en Carolina del Norte.
- •Texas respaldó a un candidato presidencial demócrata por primera vez desde Jimmy Carter en 1976, y Stephens argumenta que sus 40 votos electorales podrían hacer innecesarios los 44 votos electorales combinados de los estados del Muro Azul para futuras victorias presidenciales demócratas.
- •Los candidatos demócratas ganadores que Stephens destaca fueron notablemente diversos, incluyendo a Deb Haaland como la primera mujer nativa americana elegida gobernadora de un estado de EE. UU., Gina Hinojosa en Texas y Keisha Lance Bottoms en Georgia.
- •Stephens atribuye a los votantes afrodescendientes, particularmente a las mujeres que apoyaron a los demócratas por aproximadamente 90% a 10%, la columna vertebral de los avances, y señala que la senadora republicana Susan Collins perdió su escaño en Maine después de ganarlo por primera vez en 1996.

D. Earl Stephens reflexiona sobre una arrasadora victoria electoral demócrata, basándose en una conversación con un reportero francés que alguna vez describió a Estados Unidos como un país capaz tanto de "las cosas más estúpidas" como de "las cosas más grandes".
Stephens dice que la conversación tuvo lugar la mañana siguiente a la derrota de John McCain por parte de Barack Obama en la elección presidencial de 2008. En ese momento, Stephens estaba en Alemania supervisando las operaciones editoriales en el extranjero de Stars and Stripes, el periódico independiente que sirve a la comunidad militar estadounidense, mientras Europa ya celebraba el resultado.
Su asistente le aconsejó tomar una llamada de una reportera de Le Monde, el mayor diario de Francia. La reportera le dijo: "Permítame decir antes de comenzar que los estadounidenses son capaces de hacer las cosas más estúpidas, como reelegir a George Bush, y luego son capaces de hacer las cosas más grandes, como elegir a Barack Obama. ¡Nunca sabemos qué esperar!"
Stephens escribe que la llamada volvió a su mente el martes por la noche, cuando los votantes, según su visión, hicieron una de esas "cosas más grandes" al votar por devolver el país a su pueblo y encaminarlo hacia una democracia funcional. Describe el resultado como un "tsunami azul" que siguió extendiéndose por Estados Unidos en los días posteriores a la elección.
El autor dice que la elección se llevó a cabo casi 10 años después de lo que él considera otro momento desastroso para el país, cuando los votantes eligieron "a un hombre horrible que maltrataba a las mujeres" en lugar de "a la mujer que amaba a su país". Predice que los últimos resultados se convertirán en un capítulo destacado en los libros de historia, al tiempo que reconoce que es difícil captar la importancia de una noche política memorable inmediatamente después de que ocurre.
Stephens compara la experiencia con cubrir un evento deportivo extraordinario bajo presión de plazo. Un reportero, escribe, puede fácilmente restarle importancia a algo que fue testigo apenas momentos antes. Dice que la noche del martes se sintió como una de esas ocasiones.
Al ver la cobertura en MS NOW, Stephens dice que al principio quería estar en un "espacio seguro" por si la noche salía mal. Sin embargo, los primeros números de estados como Kentucky e Indiana eran alentadores. A medida que los centros de votación cerraban a lo largo de la Costa Este, dice, los demócratas comenzaron a ganar contiendas rápidamente y a ir adelante en todo el mapa, incluso en lugares donde su desempeño parecía menos probable.
Stephens elogia a la presentadora Rachel Maddow y al corresponsal Ali Velshi por su cobertura de la noche electoral. Escribe que Maddow había pasado de ser alguien con amplios conocimientos pero dificultades para transmitirlos a una presentadora capaz de entregar información con un ritmo constante y la ponderación adecuada. La describe dirigiendo a Velshi al "tablero principal" para brindar cifras y contexto que parecían difíciles de creer.
Según Stephens, los avances demócratas se extendieron de la Costa Este a la Costa Oeste. Contrasta los "oh, Dios míos" de 2016 con los "¡¡¡OH, DIOS MÍOS!!!!" de 2026, escribiendo que Carolina del Sur parecía lista para caer y Texas estaba "temblando".
Cuando Texas finalmente se volvió demócrata, dice Stephens, el resultado transformó al estado en su relato de una fuente de frustración demócrata de larga data—un estado que no había respaldado a un candidato presidencial demócrata desde que Jimmy Carter lo ganó en 1976—a un estado morado. Sostiene que si los republicanos no pueden ganar Texas, quizás nunca ganen otra elección presidencial en su vida.
Stephens señala que Texas tiene 40 votos electorales. Escribe que si los demócratas pueden ganar Texas, los 44 votos electorales combinados de los tradicionales estados del Muro Azul—Wisconsin, Michigan y Pensilvania, durante décadas la columna vertebral de la fuerza presidencial demócrata antes de que el mapa cambiara en 2016—ya no serían absolutamente necesarios para una victoria presidencial demócrata. Un candidato presidencial necesita 270 votos electorales para ganar, y los 40 de Texas son el segundo total más grande del país, solo detrás de California.
Agrega que los tres estados también votaron decisivamente por los demócratas el martes. Stephens destaca varias de las elecciones: un hombre afrodescendiente se convirtió en gobernador electo en Wisconsin, un hombre musulmán se convirtió en senador electo en Michigan, y un hombre judío es gobernador de Pensilvania.
El artículo enfatiza la diversidad que Stephens ve en el Partido Demócrata. Escribe que Texas eligió a la latina Gina Hinojosa, representante estatal de Texas a quien describe como "alegre, inteligente" e inspiradora, para liderar el estado. Carolina del Sur eligió a una campañista brillante y pediatra para reemplazar al senador republicano Lindsey Graham. Kansas eligió a un hombre demócrata de fe al Senado.
En Georgia, escribe Stephens, la mujer afrodescendiente Keisha Lance Bottoms, anteriormente alcaldesa de Atlanta, liderará el estado, mientras que Jon Ossoff, a quien identifica como judío, ganó otro mandato en el Senado junto al senador afrodescendiente Raphael Warnock. Stephens dice que los dos se refieren frecuentemente a sí mismos como "hermanos de otra madre".
Deb Haaland, excongresista de Nuevo México que se desempeñó como secretaria del Interior de EE. UU. y se convirtió en la primera nativa americana en ocupar un cargo de gabinete, fue elegida gobernadora de Nuevo México, agrega, y se convertirá en la primera mujer nativa americana en gobernar un estado de EE. UU. Stephens dice que los ejemplos de candidatos demócratas de diferentes orígenes son demasiado numerosos para enumerarlos por completo.
También atribuye a los votantes afrodescendientes el haber formado la columna vertebral de los avances demócratas, escribiendo que los votantes afrodescendientes—particularmente las mujeres—apoyaron a los demócratas por aproximadamente 90% a 10%. Mientras escribía, dijo Stephens, otro candidato afrodescendiente, Scott Colom, fiscal de distrito de Mississippi, estaba cerca de ganar un escaño en el Senado de Mississippi. También informó que Mary Peltola, otra mujer nativa americana y excongresista de Alaska que fue la primera nativa de Alaska elegida al Congreso, lideraba su contienda senatorial en Alaska.
Stephens menciona además a la senadora republicana Susan Collins, elegida por primera vez al Senado en 1996, escribiendo que finalmente había sido removida de su escaño en Maine. Describe la elección como un momento en el que una pesadilla nacional había sido reemplazada por un sueño, diciendo que la sombra se había levantado y que los estadounidenses podían respirar de nuevo.
El autor rechaza los llamados a la cautela inmediata sobre la excesiva confianza o el trabajo que queda antes de enero. Dice que esa discusión tendrá que esperar porque, según su visión, todo lo que tenía que suceder el martes sucedió. Los demócratas, escribe, no solo derrotaron a "los republicanos sin ley de Trump"; los "aplastaron absolutamente".
Stephens dice que los resultados preliminares indicaban que los demócratas habían superado a los republicanos por 13%. Cita varios márgenes individuales: James Talarico ganó su escaño en Texas por 12 puntos porcentuales, Roy Cooper, exgobernador de dos mandatos de Carolina del Norte, ganó una contienda senatorial en el estado por 20 puntos, y el Dr. Andrews ganó en Carolina del Sur por cuatro puntos. Dice que casi todas las contiendas siguieron un patrón similar.
Con los votos aún en conteo, Stephens escribe que los demócratas continuaron ganando a nivel estatal y local. Según el procedimiento electoral estándar de EE. UU., los resultados son certificados por funcionarios estatales en las semanas posteriores al Día de la Elección, y los gobernadores, senadores y miembros de la Cámara recién elegidos asumen sus cargos en enero. Describe los resultados en curso como una ola azul que seguía moviéndose por el país y dice que los simpatizantes deberían disfrutar el momento en lugar de volver de inmediato a la preocupación.
Concluye que los demócratas ganaron el Senado, la Cámara, numerosas contiendas para gobernador y muchas contiendas locales. También escribe que el partido ganó "los corazones de la mayoría de Estados Unidos". Para Stephens, el resultado demostró que los estadounidenses siguen siendo capaces de hacer "las cosas más grandes".
"Estoy orgulloso de ser estadounidense", escribe Stephens, "y no estaba seguro de que volviera a escribir eso algún día".
D. Earl Stephens es autor de Toxic Tales: A Caustic Collection of Donald J. Trump's Very Important Letters, disponible a través de Amazon. Fue un periodista galardonado en varios periódicos y luego se desempeñó como redactor jefe de Stars and Stripes. Su trabajo está disponible en Substack.
Publicado originalmente por Alternet.