La economía de China pierde impulso ante la débil demanda interna y la crisis inmobiliaria
Puntos clave
- •La producción industrial aumentó 4,5% interanual en julio, pero las ventas minoristas crecieron solo 0,6%, ambas por debajo de las expectativas del mercado.
- •El desempleo urbano aumentó de 5% a 5,2% en julio, lo que apunta a un mercado laboral más débil.
- •La inversión en activos fijos cayó 6,7% en el período enero–julio, y la inversión inmobiliaria se hundió 19,2%, una caída récord.
- •Las ventas de automóviles de pasajeros cayeron 21% en julio, lo que subraya la persistente debilidad del gasto de consumo.
- •Las reservas de divisas de China aumentaron 74,7 mil millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, mientras que el yuan se apreció por sexto trimestre consecutivo.

La economía de China perdió impulso en julio, ya que unas ventas minoristas flojas, la caída de la inversión y un retroceso cada vez más profundo del mercado inmobiliario pesaron sobre la demanda interna.
Las fuertes exportaciones brindan un apoyo creciente al crecimiento, pero también están empujando al alza el yuan, lo que ha llevado a las autoridades a gestionar el ritmo de apreciación de la moneda.
Los datos económicos más débiles y el aumento de los riesgos deflacionarios están generando expectativas de nuevos estímulos gubernamentales para ayudar a China a alcanzar su meta de crecimiento de 2026.
La actividad se desacelera al inicio del segundo semestre
La economía de China perdió un impulso notable a comienzos del segundo semestre de 2026. Los datos de julio mostraron una menor actividad industrial y consumo, mientras que la caída de la inversión y la prolongada crisis del mercado inmobiliario siguen siendo problemas cada vez más serios. Al mismo tiempo, China depende cada vez más de las exportaciones para sostener el crecimiento económico, lo que aumenta la importancia de la política cambiaria y de los esfuerzos oficiales por evitar una apreciación excesiva del yuan.
La producción industrial aumentó 4,5% interanual en julio, mientras que las ventas minoristas crecieron apenas 0,6%. Ambas cifras quedaron por debajo de las expectativas del mercado y confirmaron que la demanda interna sigue siendo una de las partes más débiles de la economía china. El mercado laboral también se deterioró: la tasa de desempleo urbano subió de 5% a 5,2%, lo que podría limitar aún más la disposición de los hogares a aumentar su gasto.
La inversión y el mercado inmobiliario acentúan los problemas
Los datos de inversión son aún más preocupantes. La inversión en activos fijos cayó 6,7% interanual en el período enero–julio, tras una caída de 5,7% en el primer semestre del año. La situación sigue siendo especialmente difícil en el mercado inmobiliario, que desde hace varios años es una de las principales fuentes de debilidad de la economía china.
La inversión en el sector cayó hasta 19,2%, lo que marca un nuevo récord a la baja. Al mismo tiempo, se aceleró nuevamente el ritmo de caída de los precios de las viviendas nuevas, lo que dificulta aún más restaurar la confianza tanto de los desarrolladores como de los hogares. La prolongada debilidad del mercado inmobiliario está reduciendo la disposición de las empresas a invertir y también pesa sobre la riqueza de los hogares y el sentimiento del consumidor.
El consumo sigue siendo un punto débil de la economía
El consumo también permanece débil. El mercado de automóviles de pasajeros ofrece un ejemplo claro, con ventas que cayeron 21% en julio. Esto es importante para la economía en general porque el sector automotriz representa alrededor del 8% del total de las ventas minoristas de bienes.
Los fabricantes de automóviles también enfrentan altos costos de materias primas y una intensa competencia de precios, lo que presiona su rentabilidad y limita su capacidad de aumentar la inversión. Las débiles ventas de autos son otra señal de que los hogares siguen siendo cautelosos y se muestran reacios a elevar el gasto de manera significativa.
La actividad económica de julio también se vio afectada negativamente por condiciones climáticas inusualmente severas. Las fuertes lluvias, los vientos intensos y las inundaciones provocaron cierres temporales de fábricas y puertos, interrupciones del suministro eléctrico y evacuaciones. El impacto de estos factores debería ser temporal, pero gran parte de la debilidad de la economía china es de naturaleza más persistente. La crisis inmobiliaria, la baja propensión al consumo de los hogares y la débil actividad de inversión no pueden explicarse solo por el clima adverso, razón por la cual es probable que los responsables de las políticas sigan concentrándose en medidas que puedan estabilizar la demanda sin depender demasiado de un solo sector.
Las exportaciones se convierten en un motor de crecimiento cada vez más importante
Una consecuencia de la débil demanda interna es la creciente dependencia de China de las exportaciones como fuente de crecimiento económico. Las ventas externas siguen siendo uno de los principales motores de la actividad en un momento en que el consumo y la inversión no son lo suficientemente fuertes para generar un crecimiento más equilibrado.
Sin embargo, esta estructura de crecimiento también hace a China más vulnerable a los cambios en la demanda externa, las tensiones comerciales y las fluctuaciones del tipo de cambio. Cuanto más importantes se vuelven las exportaciones, mayor es la significación de la política de las autoridades hacia el yuan, especialmente porque una moneda más fuerte puede afectar el grado de apoyo que los exportadores aportan a la economía en general.
La presión deflacionaria aumenta el riesgo de una mayor desaceleración
Los precios son otra fuente de preocupación. En julio, tanto la inflación de consumo como la de productor se desaceleraron con más fuerza de lo que el mercado esperaba, lo que nuevamente aumentó la inquietud por una creciente presión deflacionaria.
Un crecimiento de los precios persistentemente débil puede convertirse en un problema en sí mismo. Si los hogares esperan que los precios sigan cayendo, podrían posponer sus compras, mientras que las empresas podrían retrasar inversiones anticipando una demanda más débil y precios más bajos. Como resultado, una dinámica de precios contenida podría reforzar aún más la debilidad de la demanda interna y hacer que la respuesta de política en el corto plazo sea más importante para evitar que la actividad se enfríe todavía más.
Las fuertes exportaciones apoyan al yuan y aumentan las reservas de divisas
La creciente importancia de las exportaciones también se refleja en el mercado de divisas. Las reservas de divisas de China, medidas en la balanza de pagos, aumentaron 74,7 mil millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. Este fue el mayor aumento trimestral desde el primer trimestre de 2014.
Al mismo tiempo, el yuan se apreció por sexto trimestre consecutivo, mientras que el tipo de cambio onshore se acercó a su nivel más fuerte desde 2023. Las fuertes exportaciones fueron una de las principales fuentes de entradas de divisas, lo que generó una oferta sustancial de dólares en el mercado chino.
El Banco Popular de China desacelera el ritmo de apreciación del yuan
Las autoridades chinas absorbieron parte de las entradas de divisas, limitando el ritmo de apreciación del yuan. El Banco Popular de China siguió fijando el tipo de referencia oficial en un nivel más débil de lo que el mercado esperaba, aunque el propio fixing alcanzó su nivel más fuerte en más de tres años. Esto sugiere que las autoridades no buscan frenar por completo el fortalecimiento del yuan, sino controlar el ritmo de su apreciación.
Esto es particularmente importante en un momento en que las exportaciones siguen siendo uno de los principales motores del crecimiento. Una apreciación del yuan excesivamente rápida podría debilitar la competitividad en precios de los productos chinos en los mercados internacionales y presionar aún más a la economía mientras la demanda interna permanezca débil.
La débil demanda interna sigue siendo el mayor desafío de China
El mayor desafío de China sigue siendo el desequilibrio entre un sector exportador relativamente resiliente y una demanda interna débil. El consumo, la inversión y el mercado inmobiliario todavía no son lo suficientemente fuertes para proporcionar una base sólida para un crecimiento más equilibrado.
Si bien el deterioro de la actividad causado por el clima adverso podría desvanecerse con relativa rapidez, abordar los problemas estructurales de la economía requerirá medidas más decisivas. Sin un repunte claro del consumo y la inversión, la economía de China seguirá dependiendo de las exportaciones y del apoyo estatal, mientras que alcanzar la meta de crecimiento de este año será cada vez más difícil.
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Fuente: OANDA MarketPulse — La economía de China pierde impulso: débil demanda interna y crisis inmobiliaria