NoticiasMacroLa nota de Bessent en Camp David revela una posible intervención en el yen y aumenta el temor a una crisis financiera en cascada

La nota de Bessent en Camp David revela una posible intervención en el yen y aumenta el temor a una crisis financiera en cascada

Autor: SilverSeek·

Puntos clave

  • Una imagen de Reuters desde Camp David parecía mostrar una nota sobre comprar entre $5 mil millones y $10 mil millones en yenes japoneses.
  • Japón es descrito como el mayor tenedor extranjero de deuda pública de EE. UU., con más de $1.1 billones en bonos del Tesoro.
  • El artículo dice que un yen más débil podría obligar a inversionistas japoneses a vender bonos estadounidenses, lo que presionaría al alza las tasas de interés en EE. UU.
  • Se informa que el Tesoro podría estar financiando las compras de yenes vendiendo reservas en euros en lugar de imprimir nuevos dólares.
  • El editorial advierte que la continuidad de la intervención cambiaria y el desarme del carry trade del yen podrían tensar los mercados de bonos y eventualmente requerir apoyo de la Reserva Federal.
La nota de Bessent en Camp David revela una posible intervención en el yen y aumenta el temor a una crisis financiera en cascada

La nota de Bessent en Camp David revela una posible intervención en el yen y aumenta el temor a una crisis financiera en cascada

Ed Steer, SilverSeek

Un lector, Brad Robertson, me envió este editorial de opinión, publicado originalmente en el sitio web de Hal Turner Radio Show el domingo por la mañana EDT. El texto aborda un desarrollo considerado lo suficientemente significativo como para merecer su publicación inmediata, en lugar de esperar a una columna programada.

No está claro si el escenario descrito se desarrollará en días, semanas o meses. Sin embargo, el argumento presentado es que el proceso no solo se está acelerando, sino que se ha vuelto irreversible en el contexto del experimento mundial de más de 50 años con monedas fiduciarias.

La fotografía de Camp David

El viernes 31 de julio, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, fue fotografiado durante una reunión del gabinete en Camp David convocada por el presidente Donald Trump. Una imagen de Reuters captó lo que parecía ser una lista manuscrita de "to-do" que decía: "Buy Japanese Yen (JPY) 5-10 billion dollars." La fotografía sugirió que el Departamento del Tesoro estaba contemplando compras directas por parte de EE. UU. de yenes japoneses por un valor de entre $5 mil millones y $10 mil millones.

El editorial sostiene que una nota sobre una intervención cambiaria de diez mil millones de dólares no es algo que se escriba para una reunión rutinaria, sino una señal de preocupación de que la tercera economía más grande del mundo podría desestabilizar el mercado global de bonos.

El artículo también menciona lo que describe como una intervención casi simultánea de la Reserva Federal para sostener la rupia india.

La trampa de Japón

Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda pública de EE. UU., con más de $1.1 billones en bonos del Tesoro. La economía del país se ve presionada por el aumento de los costos de la energía que afectan a los mercados globales. El precio del gas natural licuado (LNG) —una importación crítica para la generación eléctrica de Japón— habría subido 77.5% interanual. La balanza comercial de Japón se ha deteriorado de forma significativa, y el yen ha caído a un mínimo de 15 años frente al dólar estadounidense.

Un yen más débil aumenta el costo de la energía importada para Japón, presionando tanto el consumo interno como la producción industrial. El editorial argumenta que un yen en colapso también representa una amenaza para Estados Unidos: los inversionistas japoneses que han pedido prestado yenes baratos durante décadas para comprar activos estadounidenses de mayor rendimiento —el llamado carry trade del yen, uno de los mayores carry trades de las finanzas globales— enfrentan ahora una presión creciente. Si el yen cae demasiado, podrían verse obligados a vender bonos estadounidenses para cubrir sus pérdidas.

Si las instituciones japonesas venden grandes volúmenes de bonos del Tesoro estadounidense, las tasas de interés en EE. UU. podrían subir con fuerza. Tasas más altas presionarían simultáneamente el mercado inmobiliario, el mercado bursátil y el presupuesto federal de Estados Unidos. El editorial caracteriza la posición estadounidense como una necesidad de sostener el yen japonés, no por altruismo, sino porque las posibles ventas de bonos por parte de Japón amenazan al mercado global de bonos.

Lo que está en juego se amplifica por la posición fiscal de Japón: el país tiene la mayor relación deuda/PIB entre las economías avanzadas, superior al 250%, lo que hace que el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos sea especialmente peligroso para la sostenibilidad de la deuda pública. El Banco de Japón ha intervenido unilateralmente en los mercados cambiarios en años recientes, incluyendo varias rondas de compra de yenes en 2022 y 2024, pero una intervención coordinada con el Tesoro de EE. UU. marcaría una escalada importante, similar al Acuerdo Plaza de 1985, cuando EE. UU., Japón y aliados europeos actuaron conjuntamente para debilitar al dólar.

El euro como mecanismo de financiamiento

El editorial informa que el Tesoro estadounidense no está financiando la compra de yenes con dólares recién impresos —lo que añadiría presión inflacionaria—, sino que está vendiendo reservas en euros para financiar la intervención. La estrategia descrita consiste en sacrificar la moneda de la eurozona para proteger al dólar de las consecuencias de una posible venta masiva de bonos japoneses.

El artículo caracteriza esto como un conflicto cambiario en el que EE. UU. actúa de facto contra sus propios aliados, vendiendo activos europeos para sostener un sistema financiero japonés que describe como estructuralmente insolvente bajo el peso de costos energéticos incontrolables. El editorial califica esto como "Zombie QE" y lo presenta como una severa señal de advertencia macroeconómica.

La respuesta del BCE y las implicaciones más amplias

El Banco Central Europeo no ha respondido públicamente, pero el editorial sostiene que no puede guardar silencio indefinidamente. EE. UU. estaría exportando inestabilidad financiera a la eurozona al debilitar el euro en un momento en que Europa ya enfrenta una crisis del diésel, una producción industrial en descenso y niveles de almacenamiento de gas que podrían no ser suficientes para el invierno.

Si el BCE responde vendiendo sus propias reservas en dólares para defender al euro, el editorial advierte de un conflicto abierto entre bancos centrales, poniendo en riesgo al sistema de moneda fiduciaria posterior a 1971.

Mientras tanto, el rendimiento del bono del gobierno japonés a 10 años se acerca a niveles que podrían hacer matemáticamente insostenible la deuda soberana de Japón. El Banco de Japón enfrenta un dilema: subir tasas para defender el yen podría llevar a la quiebra al gobierno japonés, mientras que bajarlas podría acelerar la caída del yen, provocando precisamente la venta masiva de bonos que intenta evitar. Esto se ve agravado por el hecho de que el Banco de Japón es el mayor tenedor individual de bonos del gobierno japonés, lo que significa que es efectivamente acreedor y deudor al mismo tiempo en un sistema en el que cualquier normalización significativa de tasas aumentaría de forma drástica los costos de servicio de deuda sobre sus propias tenencias.

Escenarios previstos

El editorial describe varios posibles desarrollos:

  • Continúa la intervención en el yen: EE. UU. y Japón podrían seguir sosteniendo el yen mediante operaciones directas de mercado. Esto podría aportar estabilidad a corto plazo, pero no resolvería el problema de fondo: la incapacidad de Japón para pagar sus importaciones de energía a los tipos de cambio actuales.

  • Riesgo de represalia del BCE: Si el euro se debilita en exceso, el BCE podría verse obligado a responder, ya sea verbalmente, con sus propias amenazas de intervención, o directamente, vendiendo dólares. Esto convertiría una crisis administrada en un conflicto abierto entre bancos centrales.

  • Desarme del carry trade: Incluso si el yen se estabiliza temporalmente, la descompresión más amplia del carry trade del yen continuaría. Eso implicaría más presión vendedora sobre acciones y bonos estadounidenses, y más presión alcista sobre los rendimientos.

  • Accidente en el mercado de bonos: En algún momento, una gran institución japonesa —un fondo de pensiones, un banco o una aseguradora— podría verse obligada a liquidar un bloque importante de bonos del Tesoro estadounidense para cubrir llamadas de margen. Cuando eso ocurra, el mercado de bonos podría bloquearse y la Reserva Federal se vería forzada a intervenir como comprador de último recurso, monetizando la deuda y poniendo fin oficialmente a la pretensión de que la posición fiscal de EE. UU. es sostenible.

Evaluación estructural

El editorial concluye vinculando las presiones militares y financieras como dos dimensiones del mismo desafío sistémico. Sostiene que el orden petrodólar posterior a 1971, que dependía de energía asequible y de naciones acreedoras sumisas, se está desintegrando.

El artículo afirma que, aunque continúen las negociaciones políticas y las intervenciones cambiarias, ninguna de ellas puede fabricar recursos energéticos ni restaurar la confianza de los acreedores una vez que la confianza en el colateral se ha erosionado.


Publicado originalmente en SilverSeek. El contenido de opinión/editorial se atribuye a Hal Turner Radio Show y fue reenviado por el lector Brad Robertson. Columna de Ed Steer.